“La muerte del amor” es un proceso doloroso porque significa sueños rotos, proyectos que ya no se realizarán
“La muerte del amor” es un proceso doloroso porque significa sueños rotos, proyectos que ya no se realizarán

“No todos los amores merecen ser vividos”, asegura Gaby Pérez Islas, la tanatóloga más famosa de México.

Y es el que el amor por sí solo no basta.

“De cada cien matrimonios, treinta y tres van a acabar en divorcio. Eso no quiere decir que los otros matrimonios estén bien”, dice Gaby Pérez.

“Esa cifra es una alarma porque refleja que no sabemos elegir una pareja; ahora bien, no todo mundo tiene vocación de estar en pareja, hay personas que tienen vocación de soltería y está bien, el matrimonio no es la única realización de una persona, no te cases si ‘es lo que sigue’, si la sociedad te lo pide o porque ya llevamos mucho de novios”, asegura la experta, con siete libros publicados acerca de la elaboración del duelo.

Entrevistada horas antes de la presentación de su más reciente título, “La muerte del amor”, en la más reciente edición de la Feria Internacional de la Lectura (Filey), Gaby Pérez nos comparte detalles de la publicación, en la que nos ayuda a descubrir si una relación está agonizando o puede ser salvada, y, si ya tomaste la decisión de separarte o estás viviendo una ruptura, cómo afrontarla.

En su libro, la tanatóloga afirma que el duelo hay que vivirlo, trabajarlo y después dejarlo ir, pero ¿cómo se trabaja el duelo?

“Mira, elaborar el duelo tiene sus pasos y sus tareas. El duelo no es algo que pase solo, como decimos en México ‘el tiempo todo lo cura’. No es cierto. El tiempo ayuda. Pero tienes que hacer cosas”.

Lo primero, explica, es tomar postura.

“Lo primero que tienes que decidir es ‘a mí esto no me va a destruir, me va a construir en una mejor persona’. Es tu decisión”, apunta.

“Una vez que tomaste postura, cuéntame qué pasó, y tienes que decir con toda humildad ‘yo lo puedo todo, pero no lo puedo sola’”.

“A veces necesitamos un libro, un pódcast como ‘Después de la pérdida’, a veces necesitamos ir a terapia y a veces necesitamos todas las anteriores. Antes era como ‘a ver, ya se me va a pasar, ya no le voy a hacer caso’. No, no calles tus sentimientos. Al contrario, súbele la voz a lo que tú sientes para que lo escuches y bájale el volumen a tantas voces que hay afuera. Porque algo que complica la elaboración del duelo es que todo el mundo se vuelve un experto”.

“Decía el doctor (Luis Alfonso) Reyes Zubiría, el primer tanatólogo en México, que cuando hay una pérdida es como si levantaras una piedra y salieran tanatólogos por todos lados. Todo mundo se vuelve experto. Te dicen qué hacer, cuándo hacerlo, ‘ya te tardaste’ o ‘tú deberías’. Las vidas no son carros averiados de ‘cámbiale esta pieza y apriétale aquí’. Es mucho. Escúchate a ti”.

“Uno tiene que hacer lo que le parece correcto y no lo que los demás le dicen que haga”.

Paso a paso

Gaby Pérez asegura que los pasos (no fases) de un duelo son:

1. Agradecer:

Necesitas agradecer la presencia de esa persona en tu vida o lo que hayas perdido. Qué te dio, qué le diste, el tiempo juntos. “Si te sales enojado no estás realmente creciendo. Entonces, agradécele”.

2. Pedir perdón:

Muchos me dicen: ‘Gaby, ¿por qué voy a pedir perdón? Si fue el otro o fue la otra, ellos deberían pedir perdón’. Les digo: ‘a ver, siempre hay dos lados en una moneda’. Y poder ofrecer una disculpa por lo que consciente o inconscientemente haya yo hecho que le haya podido lastimar es muy valioso. Y luego también porque el perdón es una calle de dos sentidos. Hay que perdonar al otro, aunque sé que es un proceso, no nada más porque digas ‘te perdono’ ya sucede, pero tienes que decidir perdonarlo”.

“¿Por qué? Porque si me quedo enojada.., nada une más a dos personas que el enojo, ni siquiera el amor. El odio te mantiene más enganchado y no sales de ahí. Entonces, decidir perdonar es importante”.

3. Hablar:

“¿Cuál es el antídoto de la depresión? La expresión. Tengo que poder decir lo que siento con la persona correcta, en el lugar correcto, escribirlo, expresarlo. La terapia narrativa ayuda muchísimo”.

4. Decir adiós:

“Fíjate cómo es decir adiós. A Dios, donde ya no tengo que cuidarte yo, donde ya no eres mi responsabilidad, te dejo con Dios, no te maldigo, no te insulto, te deseo que te vaya muy bien, pero a mí también”.

En su libro dice que la codependecia emocional, el terror de acabar solos nos deja en una relación más tiempo del que deberíamos. Una vez que todo termina, conviene recordar activamente, “porque la mente se vuelve selectiva y solo recuerda los buenos momentos idealizando a quien ya no está”, advierte en el libro.

Y agrega que eres mucho más que la herida, no te identifiques con ella; abraza tu dolor, no huyas de él, pero no lo defiendas.

“El duelo es el precio que pagamos por amar” es una de las imperdibles citas del libro.

¿Vale la pena luchar?

Después de haber compartido años con una persona, de haber tenido una biografía conjunta, el sentir cariño o extrañar al otro es normal, pero no significa que siga habiendo un amor sano. Y es que, dice, no todos los amores merecen ser vividos.

“Yo puedo amar a alguien, pero si esa persona va en contra de todos mis valores, no puedo tener una relación sana, aunque lo ame mucho. Este libro, ‘La muerte del amor’, te dice claramente que el amor no alcanza, la buena pareja se construye con muchos otros ingredientes”.

Una vez que has hecho todos los pasos que aconseja el libro para hacer tu duelo, ¿cómo saber que ya saliste de él?

“Porque puedo hablar de la persona sin este nudo en la garganta que me impide hablar, aunque llore. Yo te quiero decir que las lágrimas nunca son un indicador de duelo no resuelto. Son síntoma de emotividad. Las lágrimas son bienvenidas”.

“¿Estoy bien porque ya no lloro? No, a mí me preocupa más quien no llora porque un duelo es totalmente llorable. El perder no solo la pareja, sino las ilusiones, lo que queríamos, es muy, muy doloroso. Pero cuando ya sientes paz, cuando puedes empezar a recordar con más amor que dolor, cuando ya no te preguntas por qué, sino fluyes con las cosas, y cuando le estás diciendo sí a la vida, cuando te das cuenta que a lo mejor fue el final de la relación, pero eso no significa tu final, ya estás del otro lado”.

“La muerte del amor no tiene por qué acabar contigo, al contrario. Si dejamos una relación es porque ya no estábamos felices en ella o el otro no estaba feliz en esa relación y también hay que dejarlo ir. Pero no es el fin de mi felicidad porque mi capacidad de amar la traigo puesta, no se la lleva nadie”.

Advierte que muchos amamos desde la necesidad, y eso nos lleva a elegir mal.

“No te adaptes a quien ya te escogió para ser la pareja que el otro necesita, porque a lo mejor no tiene nada qué ver con lo que quieres, y lo que quieren los dos es importante”.

Dice que el libro busca abrirles los ojos a hombres y mujeres, para que se den cuenta de si están amando bien o no.

Para la experta, lo principal para estar con alguien es amor, comunicación, confianza, respeto y buen humor; si algo de esto falta no puedes tener un amor sano.

“Por ejemplo, tu pareja dice o hace cosas que te duelen, pero también la pasan bien juntos, entonces estás negociando con algo que no es negociable: tu dignidad, no importa qué tan bien te haga sentir el otro en un momento dado, si con la misma intensidad que te hace sentir bien te lastima nunca puedes negociar con eso, el no terminar una relación a tiempo te va a pasar una factura de dolor muy grande, vete a tiempo”.

¿Cuánto dura un duelo?

Aclara que el duelo amoroso no tiene fecha de caducidad.

“Desde la tanatología no hay fórmulas ni tiempos, el duelo dura lo que tiene que durar, lo importante es que no te estanques en una de las etapas del duelo”.

¿Qué hace que una persona no salga del duelo?, le preguntamos.

“El ego y el enojo, cuando no puedes pasar esa etapa de rabia o de furia. Nada te ata más a una persona que el enojo, ni siquiera el amor, el enganche que puede haber por años con alguien con quien estás enojado porque consideras que no es justo, que no se vale, que no está bien, te puede mantener ahí. El duelo se vive sin prisa, pero también sin pausa”.

Y en libro dice: “Ponle agenda a tu dolor. Si hoy no te bañas, mañana sí”.

En el libro, Gaby comparte un violentómetro para saber si vives una relación sana o no.

“Una forma muy sencilla de detectar si es violencia o no es hacerte la pregunta de si te dolió, si la respuesta es sí, si te dolió física o emocionalmente, es violencia, no hay manera de que alguien que te quiere te diga palabras que te hieran, que te critique, te culpe o te amenace, eso es violencia”.

Añade que no sólo las mujeres pueden sufrir violencia, sino también los hombres.

“Hay muchas mujeres muy violentas que dicen cosas como ‘ya sabes que no me gusta que me dejes en visto’. Si es una inseguridad tuya trabájala tú, si no confías en la persona con la que estás, ¿por qué estás con ella?”.

Y eso nos lleva a otro tema del libro, la infidelidad.

La infidelidad

“No toda infidelidad es una relación sexual. Infidelidad es poner la intimidad que tiene que estar en la pareja con alguien más, la energía, el tiempo que te debo dedicar a ti se lo estoy dedicando a alguien más. Ojo, no significa que no tengamos amigos o amigas, la amistad es permitida, pero hay una línea que no se cruza, ‘los amigos no se besan en la boca’, dice un corrido”.

Después de una infidelidad, agrega, las cosas nunca vuelven a ser como antes. En caso de reconciliación, la confianza básica ya está rota, puedes seguir adelante, pero creer incapaz al otro o a la otra de traicionarte eso no vuelve.

“Sí creo que una pareja puede perdonar una infidelidad, una, pero cuando alguien llega a consulta y te dice ‘ésta ya es la cuarta vez’ ya le diste el permiso al otro de que siga, porque sabe que no va a haber consecuencias”.

Indica que hombres y mujeres viven el duelo diferente.

“Las mujeres lo vivimos con sororidad, lloras con una amiga, platicas, vas por un café; pero los hombres se callan y se lo tragan todo, a lo mejor les da por beber o entran en otra relación muy rápido, antes de haber sanado, cometiendo los mismos errores. El hombre lo vive en solitario y afecta muchísimo su ego y su autoestima”.

No ves las “red flags”

Acerca de por qué a veces, al comenzar una relación, vemos los focos rojos y los pasamos por alto, señala que es “porque no queremos ver”.

“Muchas mujeres ya llevan en la cajuela del coche el vestido de novia y no ven al novio ni al matrimonio ni el proyecto de vida conjunto, hay que ver esas señales, hombres y mujeres”.

“No te fijes cómo te trata a ti , porque contigo está quedando bien, quiere conquistarte; fíjate cómo trata a los demás, cómo trata a las personas con las cuales no tiene un interés, si es grosera, déspota, despectiva, paulatinamente lo va a ser contigo, porque eso es lo que es”.

Recuerda que la pareja perfecta no te la encuentras, la pareja la construyes con el tiempo, la trabajas.

“Estoy totalmente a favor del amor, y totalmente a favor del matrimonio, llevo 34 años en él y creo que funciona, pero no es algo que puedas descuidar; como el amor está vivo, se muere”.

“Si quieres encontrar una buena pareja, el libro te va a decir en qué tienes que fijarte, y si ya tienes una, consérvala y mejórala si vale la pena. El libro te va a dar todos los tips para eso; pero si ya terminaste la relación, si no da para más, si no es una fuente de autoestima para ti, sino todo lo contrario, salte por la puerta grande, elabora tu duelo, porque tu capacidad de amar la traes puesta”.— Patricia Eugenia Garma Montes de Oca

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