Arriba, uno de los modelos de tapete con textura que ayudará a retirar todo rastro de pintura de las brochas; a la izquierda, una almohadilla de algodón es útil para desmaquillarse
Arriba, uno de los modelos de tapete con textura que ayudará a retirar todo rastro de pintura de las brochas; a la izquierda, una almohadilla de algodón es útil para desmaquillarse

Para mantener una piel saludable no basta con usar protección solar, mascarillas y cremas nocturnas, hay otras acciones que marcan una diferencia.

Hidratación. Beber mínimo dos litros de agua ayuda a mantener el buen aspecto y la textura de la piel, brindándole suavidad, elasticidad y flexibilidad. Asimismo, es un factor para mejorar la barrera cutánea.

Desmaquillarse. Sin importar la rutina diaria que sigas, sea mucho o poco maquillaje el que uses, es importante retirarlo antes de dormir, así la piel podrá regenerarse correctamente eliminando los daños del día y reparando sus defensas.

Quitarse el maquillaje evitará que los poros se obstruyan y, por consiguiente, disminuirá las posibilidades de que aparezca un brote de acné.

Tampoco se debe olvidar de quitar el rímel, puesto que dormir con él debilitará las pestañas y podría producir su caída. Para retirar el rímel no es necesario frotar las pestañas de un lado a otro de manera brusca, mejor hazlo de una forma más gentil: coloca el desmaquillante en una almohadilla de algodón o un pad reutilizable, empápalo del producto, colócalo sobre tus pestañas por unos segundos y arrastra hacia el frente y hacia arriba delicadamente; repite el proceso hasta retirar la pintura en su totalidad.

Lava tus herramientas. Al maquillarse, las brochas y la esponja para difuminar la base entran en contacto directo con la piel, por lo que mantenerlas limpias es importante.

Los ojos y el rostro son muy delicados, por lo tanto no es recomendable usar las brochas durante muchos días seguidos, especialmente si utilizas productos en crema —base, bronceador, rubor o iluminador—, ya que al ser almacenadas con producto en sus cerdas la humedad favorecería la aparición de bacterias, incluso de moho.

Aunque no hay un tiempo definido entre cada lavada, los maquillistas recomiendan mínimo una vez a la semana para evitar la proliferación de microorganismos. Luego, ponlas a secar.

Para el lavado, puedes utilizar los líquidos especiales que se venden o jabones neutros; una herramienta que te será de utilidad es el tapete de silicón con textura.

Tu piel agradecerá añadir estos sencillos pasos en tu rutina diaria.— Judith López Medina

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