La necesidad de apego seguro no solo se da en la niñez, sino que también se da en la edad adulta; todos necesitamos experimentar de cierto apego saludable en la pareja, en la familia e incluso en el círculo social y laboral.

El apego seguro ofrece un refugio donde acudir en los momentos en los que nos sentimos solos o vulnerables, y es con los familiares y amigos más cercanos donde mejor podemos reproducir este puerto seguro del apego saludable.

Por eso, cuando nos alejamos o desconectamos emocionalmente de la familia y amigos cercanos solemos experimentar sensaciones de abandono o de soledad.

Diferencias

El apego saludable en adultos nos da la capacidad de imaginar y de crear representaciones mentales —adaptativas y amigables— de ese mismo apego seguro y nos habilita no solo a buscar sino a intercambiar afecto de manera recíproca y equilibrada.

El apego inseguro necesita más del contacto físico para garantizar que alguien la protege; está en busca de afecto, no de intercambiarlo.

El apego seguro en los adultos se da a través de relaciones de confianza y de apoyo mutuo.

En el apego inseguro hay desequilibro entre lo que demanda y lo que da a cambio; no hay reciprocidad.

En las relaciones de apego seguro, hay un equilibrio entre lo que uno da y el otro recibe.

Será interesante saber qué hacer para desarrollar un estilo de relaciones basadas en un apego seguro y saludable.

Psicólogo clínico, UVHM. Tutor Salud Mental y Espiritualidad para Adultos. WhatsApp: 9993-46-62-06. Tutor Salud Mental

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