El convento de La Mejorada, al que debe su nombre el colonial barrio de Mérida, está cumpliendo 400 años de construcción. Éste fue el último bastión de la orden franciscana en la ciudad.
El convento franciscano comenzó a levantarse en 1621, cuando Diego García Montalvo, un vecino con posición solvente, destinó terrenos de su propiedad para la edificación.
Según explica Ángel Gutiérrez Romero, integrante de la Asociación Mexicana de Historia Eclesiástica y colaborador de la Arquidiócesis de Yucatán, la idea era dotar a los frailes de un espacio donde se dedicaran a la oración, la penitencia y la vida en comunidad, a diferencia de sus contrapartes que salían de los monasterios a evangelizar.
“Inicialmente los propios frailes no tenían tan buena disposición de hacer la fundación. Ya existía el Convento Grande de San Francisco, el principal de los franciscanos en Yucatán” —que con el tiempo desapareció y que se ubicaba donde ahora se encuentra el mercado de San Benito—, recuerda al Diario.
Pensaban, añade, que en una ciudad pequeña con pocos recursos económicos sería difícil sostener dos conventos.
Pero el 13 de abril de 1624 —fecha de la que este año se cumplen cuatro siglos— finalmente se aceptó la donación.
Su nombre original era Convento del Tránsito de la Madre de Dios y en la época colonial ya se le comenzó a llamar La Mejorada. García Montalvo entregó los solares, lo ya construido y demás materiales a los franciscanos y el provincial de éstos, fray Jerónimo de Porras, tomó posesión de la donación.
Ángel Gutiérrez señala que los historiadores de la época aseguraban que fue milagrosa la fundación de La Mejorada porque se construyó sin que se pidieran limosnas o donativos especiales a la población.
El 22 de enero de 1640 se concluyó la iglesia, que perdura hasta ahora, y se dedicó al Tránsito de la Madre de Dios.
El historiador cita a Diego López de Cogolludo al indicar que en 1629 fue sepultado en la iglesia un fraile que en su momento tuvo fama de santidad y de milagroso: Juan de Urbita. La medida, agrega, buscaba dotar de identidad, de espíritu propio al nuevo convento, porque así se le daba cierto peso y se sacralizaba el espacio.
La idea de tener un convento de frailes recoletos no se pudo mantener del todo. Hay registros de que La Mejorada la habitaron hasta doce frailes en el área del claustro, instalaciones donde ahora funciona la Facultad de Arquitectura de la Uady.
“Sabemos que para finales del siglo XVIII Mejorada contaba con 60 fundaciones piadosas, un número importante”, admite. “Usualmente era un seglar el que decidía dar una cantidad de dinero al convento para hacer una fundación para la celebración de alguna festividad. Ese dinero el convento lo daba en préstamo, que le generaba réditos y con éstos se celebraba la fiesta”.
Además del claustro, el convento incluía otras áreas que abarcaban amplio espacio.
En 1821, leyes de corte liberal ordenaron la clausura de todos los conventos en la Nueva España y la extinción de las órdenes religiosas. En Yucatán, a los franciscanos se les dio la opción de convertirse en diocesanos o concentrarse en el único convento que se autorizó mantener, el de La Mejorada. “De manera que en toda la Península de Yucatán el último reducto franciscano fue el de Mejorada”.
En algún momento los franciscanos tuvieron planes de construir dos nuevos claustros y una enfermería, plan que al final de cuentas no se concretó.
En 1861, en cumplimiento de las Leyes de Reforma, se expropiaron templos y conventos, entre ellos el de Mejorada, que dejó de ser propiedad de la Iglesia y pasó a la administración civil. “A partir de esto el conjunto conventual tuvo varios usos, de hecho funcionó como hospital civil al cerrar el San Juan de Dios. En la primera mitad del siglo XX tuvo uso como vecindad”.
Barrio de militares
Los militares asignados al Cuartel de Dragones vivían con sus familias en Mejorada. “El conjunto comenzó a entrar en un progresivo abandono hasta 1975, cuando es destinado como sede de la Escuela de Arquitectura, hoy Facultad, y comienza su consolidación”, evoca.
Ángel Gutiérrez apunta que la iglesia de La Mejorada, como otras de los franciscanos en Yucatán, es muy austera en su exterior: de piedra, de grandes muros y sillería en la fachada. “El convento sigue igualmente estos elementos arquitectónicos”.
“Ahora identificamos la devoción a Nuestra Señora del Carmen con la parroquia de La Mejorada. Es una devoción que se inicia en la época colonial y también hay documentación de devociones que se han perdido, entre ellas la de Nuestra Señora del Pilar, una fiesta muy importante que fundó el gobernador Antonio de Oliver”.
Asimismo, antes tenían relevancia los festejos al Señor de la Buena Muerte, a San Antonio de Padua y a las llagas de San Francisco. Ahora “la iglesia es parroquia y su fundación fue en el siglo XX, con el título de Nuestra Señora del Carmen”.
Los frailes franciscanos que habitaban en Mérida fueron falleciendo y a la postre se extinguió la orden en la ciudad por esta causa.
Ángel Gutiérrez subraya que este espacio arquitectónico es una joya de Mérida y, con 400 años de antigüedad, se encuentra en muy buenas condiciones estructurales. “Es un espacio emblemático y no podemos hablar de La Mejorada sin mencionar al cronista Jorge Álvarez Rendón, fallecido vecino del barrio, a quien se debe una de las leyendas relacionadas con el convento, que es la de la esquina del Ave de Oro”.— CLAUDIA SIERRA MEDINA



