Arriba, de izquierda a derecha, párroco Juan Campos Robles, monseñor Pedro Mena Díaz y padre Roberto Ramos. A la izquierda, los jóvenes misioneros Iván Aristeo Juárez Chávez, de Morelos; Diego Fernando Parra Serrato, de la parroquia San Miguel Arcángel, de Mérida, y Uriel Ramírez Salinas, Juan Carlos López García y Orlando Barrientos, los tres de Xalapa, Veracruz
Arriba, de izquierda a derecha, párroco Juan Campos Robles, monseñor Pedro Mena Díaz y padre Roberto Ramos. A la izquierda, los jóvenes misioneros Iván Aristeo Juárez Chávez, de Morelos; Diego Fernando Parra Serrato, de la parroquia San Miguel Arcángel, de Mérida, y Uriel Ramírez Salinas, Juan Carlos López García y Orlando Barrientos, los tres de Xalapa, Veracruz

La fuerte lluvia que cayó la tarde del sábado pasado no fue motivo suficiente para impedir la celebración de los primeros 25 años de que la iglesia de San Miguel Arcángel, ubicada en la colonia Mayapán, fuera nombrada parroquia.

En una iglesia llena de emocionados feligreses, la misa de acción de gracias fue concelebrada por el párroco Juan Campos Robles, el obispo auxiliar Pedro Mena Díaz y el padre Roberto Ramos, superior de la Casa de los Misioneros Seguidores de la Palabra.

También se contó con la visita de jóvenes misioneros de varios estados de la República.

En la homilía, monseñor Mena Díaz habló a los asistentes de la fe y la confianza en el Señor, agradeció la invitación a la celebración de las bodas de plata de la parroquia y mencionó que “ha sido el Espíritu Santo quien ha acompañado por 25 años a esta comunidad de almas dóciles que se han dejado guiar por sus pastores, los mismos que les han transmitido la fe y juntos han escrito la historia de la salvación, pues han sido llamados a protagonizarla por devoción y no por mandato, obligación o tradición”.

El obispo auxiliar llamó a todos “a enamorarse de Dios como Él lo ha hecho de su pueblo” e hizo hincapié en que “la palabra de Dios está viva y es una guía de vida, se debe caminar en la fe como lo menciona San Pablo en su carta a los corintios”.

También dijo el obispo auxiliar que “cuando el demonio quiera apartarnos de la fe, acudamos a la espada de San Miguel Arcángel, esa espada de doble filo que simboliza la palabra de Dios y que es capaz de defender a cualquiera que la profese con fe, llegando hasta lo más profundo de quien toque”.

Y enfatizó que “al mal se le combate haciendo el bien, siendo el amor el fruto que Dios espera de nosotros. Será, pues, el amor lo que nos llevará al reino de Dios”.

Tras la celebración llena de fe y alegría de los asistentes, el párroco Juan Campos agradeció de nuevo el favor de la visita a monseñor Pedro Mena Díaz y le hizo entrega de un recuerdo especial, un álbum que reúne anécdotas de la parroquia durante 25 años.

El sacerdote también invitó a los asistentes a permanecer tras la misa para presenciar una proyección conmemorativa a los 25 años de la parroquia.

Al final hubo una convivencia con bocadillos.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

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