Los barcos de los “Swan Upping” en su travesía por el río Támesis
Los barcos de los “Swan Upping” en su travesía por el río Támesis

COOKHAM (EFE).— El recuento anual de cisnes de propiedad real en el Reino Unido tuvo lugar esta semana a lo largo del curso del río Támesis, lo que dejó ver el impacto de las inundaciones de los pasados meses en la población de estas aves.

Durante cinco días, acompañados de barcos de personas interesadas en esta costumbre, los conocidos como “Swan Uppers” remontan el río en alargadas barcas de remo y sacan a los cisnes del agua para contarlos y revisar su estado de salud.

Así, un año más se repite este evento que comenzó en el siglo XII para garantizar un suficiente número de cisnes como comida, pero que en la actualidad se ha transformado en una tradición cuyo fin principal es el de educar y proteger a esta especie, como explicó el marcador de cisnes de la Corona, David Barber.

“El objetivo del ‘Swan Upping’ —nombre que recibe la tradición— es supervisar el bienestar de los cisnes del Támesis”, indicó.

A excepción de los que son propiedad de dos gremios, el de los Tintores y el de los Vinicultores, y de la colonia de cisnes de Abbotsbury Swannery, el monarca británico posee todos los cisnes que se encuentran en aguas abiertas en el Reino Unido, aunque ya solo ejerce este derecho en el Támesis.

Allí, cada tercera semana de julio, decenas de personas se reúnen en torno al cauce del río para formar parte del recuento tradicional del ave, que se realiza a lo largo de 127 kilómetros desde la localidad inglesa de Sunbury-on-Thames hasta la de Abingdon.

“¡Todos arriba!”, exclaman los “Swan Uppers” cuando ven una familia de cisnes con crías durante el recorrido, ante lo cual proceden a rodearlos y sacarlos del agua para comprobar que no están heridos, pesarlos, medirlos y contabilizarlos.

En el caso de que no tengan un anillo identificador, en el que también se señala quién es su dueño, se le añadiría el correspondiente, según si pertenecen a uno de los gremios o a la Corona.

Inundaciones, depredadores…

Año a año, los cisnes se enfrentan a algunos retos más allá de las heridas causadas por los anzuelos de los pescadores, como son las inundaciones, la gripe aviar y los depredadores.

De acuerdo con la responsable de operaciones del centro de rescate Swan Support, Wendy Hermon, la abundancia de precipitaciones y las inundaciones hacen que los huevos —que también pueden verse arrastrados al río— queden cubiertos de barro y las crías no puedan obtener el calor que necesitan para nacer.

De la misma forma, los depredadores, como visones, aves rapaces y zorros, son responsables de una reducción del número de crías de una especie que todavía se está recuperando de la gripe aviar que le afectó especialmente el año pasado.

Conservación de la especie

Por eso, más allá del recuento anual, una de las misiones principales de los “Swan Uppers” es la conservación de los ejemplares de cisne del Támesis.

En general, hoy en día la población de cisnes se encuentra en buenas condiciones, según el capitán del barco y marcador de cisnes del Gremio de Tintores, Jeremy McCarthy, quien precisó que los ejemplares de esta ave en el Támesis se sitúan en alrededor de los 2,200.

“El mayor número de cisnes que he visto en un año ha sido de 174 y el menor, 71, así que la media está en unas 121 crías en la semana”, especificó, en la que es su 28a. edición del “Swan Upping”.

Pese a su veteranía, no es el único que lleva décadas acudiendo al recuento, que incluye un componente importante de conservación de la especie, así como de la educación sobre la biodiversidad y el cuidado de estos animales a grupos de estudiantes que acuden al evento.

“Es una tradición maravillosa, mantiene viva la historia”, concluyó McCarthy.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán