NUEVA YORK (AP).— Éste no es un libro cualquiera. Allá por 1454, cuando la Biblia se convirtió en la primera obra impresa a gran escala con una imprenta de tipos móviles, Johannes Gutenberg sabía perfectamente lo que hacía. Para sacar el mayor provecho a su invento, el orfebre alemán le ofreció su versión inédita de las Sagradas Escrituras a los únicos clientes adinerados que leían latín: los jerarcas de la Iglesia católica.
Aunque inicialmente planeó imprimir 150 biblias, la demanda fue tal que optó por producir 30 más. De aquellas 180 “Biblias de Gutenberg” se conservan unas 48.
No se sabe de ninguna que esté en manos de coleccionistas privados, pero entre las instituciones que resguardan copias se cuenta la Biblioteca Morgan de Nueva York. Su sala principal exhibe una Biblia impresa en papel, pero en sus bóvedas —junto a otros 120,000 volúmenes— está preservado otro par que se imprimió en piel de animal.
¿Qué es lo que hace a estas Biblias tan especiales y por qué siguen importando a más de 500 años de que fueran impresas? A continuación, una mirada a la influencia que tuvieron en la historia de la impresión, de los libros y las transformaciones que trajeron al cristianismo:
¿Qué es una Biblia de Gutenberg? El término se refiere a cada Biblia —compuesta por dos tomos— que Gutenberg imprimió en su taller en el siglo XV.
Hasta antes de eso, todas las biblias existentes eran copias hechas a mano. Aquel proceso podía tomar hasta un año, recuerda John McQuillen, curador en la Biblioteca Morgan. En contraste, se cree que Gutenberg terminó sus 180 biblias en un lapso de seis meses.
Cada Biblia de Gutenberg tiene unas 1,300 hojas y pesa alrededor de 30 kilogramos. Todas se imprimieron en latín a dos columnas, con 42 líneas por folio. La mayoría se produjo en papel, aunque una cuarta parte se imprimió en piel de animal.
Agregados
Al salir de la imprenta, las hojas solo tenían letras negras impresas. Las letras capitales en color y la encuadernación se añadieron después, dependiendo del gusto y del presupuesto de cada uno de los compradores.
Muchos de esos decorados se agregaron en Alemania y otros lo hicieron en Francia, Bélgica y España. Por ello, cada Biblia de Gutenberg es única, dice McQuillen.
¿Por qué su impresión dio un giro a la Historia? La invención de Gutenberg llevó a que los textos bíblicos completos se multiplicaran de manera masiva.
Los primeros efectos de esta masificación fueron notables entre académicos y sacerdotes, que por primera vez tuvieron un acceso antes impensable a las Sagradas Escrituras, señala Richard Rex, profesor de Historia de la Reforma en la Universidad de Cambridge.
“Esta multiplicación masiva incluso llevó a que se adoptara ampliamente el término Biblia para describir el libro”, explica.
“Hay autores medievales que alguna vez mencionaron el término, pero ‘Escrituras’ era más común”, precisa.
Psicológicamente hablando, añade, también hubo otro efecto: el carácter y la apariencia del texto impreso —su precisión y uniformidad— contribuyeron a la tendencia de resolver argumentos teológicos con base en la Biblia impresa. Es decir, empezó a dársele más autoridad a los textos impresos.
Más adelante, la impresión de biblias en otros lenguajes —especialmente la Biblia de Martín Lutero y el Nuevo Testamento de William Tyndale, a principios y mediados de 1520, respectivamente— incidieron en la relación que los devotos mantenían con sus creencias y el clero.
Los límites de la alfabetización aún implicaban que el acceso a la Biblia no fuera universal, pero los líderes de fe poco a poco dejaron de ser sus únicos intérpretes.
“El fenómeno de los laicos cuestionando o interpretando los textos bíblicos se volvió más y más común a partir de 1520”, señala Rex.
Más que un libro
Unas tres veces por año, un curador de la Biblioteca Morgan da vuelta a la página de la Biblia de Gutenberg que siempre está expuesta en su sala principal.
En sus hojas no solo se resguarda una historia sagrada, sino también la de aquéllos que alguna vez poseyeron el volumen.
Hace unos años, estudiando las iniciales que se añadieron a mano, McQuillen dio con el origen de su decorado: un monasterio alemán que ya desapareció.
En un descubrimiento similar en los años 2000, una académica japonesa encontró pequeñas marcas en la superficie de la copia en papel del Antiguo Testamento, lo que reveló que esas hojas las utilizaron los sucesores de Gutenberg para imprimir su propia edición en 1462.
“Por muchas veces que se haya examinado, pareciera que cada que un investigador la mira la Biblia de Gutenberg revela algo nuevo”, considera McQuillen.
“Este libro ha existido por más de 500 años, pero ¿quiénes son las personas que lo han tocado? ¿Cómo podemos contar sus historias personales aunadas a una idea mayor de lo que la tecnología de la imprenta implicó en una escala europea o global?”, se cuestiona.
Biblias Más detalles
La Biblioteca Morgan de Nueva York conserva biblias impresas por Gutenberg.
Detalles personales
Entre las miles de biblias que J.P. Morgan adquirió, aún pueden leerse las anotaciones de muchos de sus dueños: nombres, fechas de nacimiento y otros detalles que cuentan historias íntimas que rebasan el papel.
Diferencia
“Hoy una Biblia parece un libro en un estante”, señala John McQuillen. “Pero en algún punto fue un objeto personal”.
Acortar distancias
“Dentro de un museo se convierten en arte y se vuelven distantes, pero lo que intentamos es romper esa distancia”.
