Una formación humana, de valores, intelectual, espiritual y cercana a los jóvenes es la que ofrece la Escuela Preparatoria Yucatán, cuyos alumnos destacan que las enseñanzas recibidas los han ayudado a crecer en su desarrollo personal, espiritual y académico.
La Preparatoria Yucatán fue fundada en 1979 por el obispo monseñor Luis Miguel Cantón Marín, por lo que el colegio ya tiene 45 años funcionando.
El presbítero Ricardo Alberto Atoche Enseñat, rector del Seminario de Yucatán —institución que tiene a su cargo la escuela—, puntualiza que la Preparatoria fue fundada ante la necesidad de que los seminaristas tuvieran estudios de alto nivel, lo que contemplaba la parte de la espiritualidad al tiempo que estudiaban con otros jóvenes con intereses diferentes, con la intención de propiciar la convivencia y el discernimiento de entrar al Seminario.
La intención era que recibieran una formación integral, tal como se ofrece hasta la fecha, en la que se basan en cuatro ejes fundamentales: intelectual, con una formación académica de alto nivel; humana, en la que aprenden a relacionarse con los demás; apostólica, para que estén prestos al servicio de los demás, de otros jóvenes, de la sociedad, de su familia y amigos, y espiritual, para que sepan relacionarse con Dios y cuidar esa relación.
En ese sentido, jóvenes recién egresados y estudiantes de la Prepa Yucatán comparten cómo ha sido su formación en esta escuela.
Emilio Ramírez Espadas, quien recién egresó y fue admitido en la Facultad de Odontología de la Uady, señala que las enseñanzas recibidas han influido mucho en él, sobre todo en la parte espiritual, en la que siente que ha crecido sobre todo en el último año de la preparatoria, con un orientador que despertó el interés por este tema.
Antes de la Prepa Yucatán no le daba mucha importancia a la religión, sentía que no era algo de relevancia, pero se dio cuenta de cómo impacta en la formación de cada persona y esto lo ha acercado más a su familia, especialmente a sus abuelitos, que son muy devotos.
Susana González Martín, quien comenzará el tercer grado, siente que la educación recibida en esta escuela ha hecho que le dé más valor en su corazón a la parte espiritual, a la intención de vivir en comunidad y de estar más cerca de Dios.
Ella participa en un apostolado, ajeno al colegio, que se llama Juxahs, y a veces sus amigos le cuestionan por qué dedica sus sábados a esas tareas, pero lo hace porque se siente bien.
Afirma que en la prepa no se les da una enseñanza doctrinal, sino que más bien los acercan a una experiencia espiritual que los nutre.
Por su parte, Jesús Fabián Pech Medina, quien pasó a tercer año, destaca que la formación en la escuela le ha ayudado a discernir qué estudiar, ya que estaba muy indeciso.
“Me han ayudado en la construcción de mi futuro”, subraya el joven, que siente que la cercanía de los maestros y su forma de enseñar han favorecido en su crecimiento personal y académico.
Señala que el aprendizaje no se enfoca en las explicaciones sobre un tema, sino que enseñan al alumno a aprender por sí mismo, a ser autodidacta.
Apunta que los maestros son también una guía ante cualquier situación, les fomentan valores, hablan con ellos cuando lo necesitan y los aconsejan.
Algo que considera importante es que el ambiente en la preparatoria es agradable y amigable.
Ángela Argáez Cruz, recién egresada y quien fue admitida en la Facultad de Medicina de la Uady, indica que estudiar en esta preparatoria la hecho crecer como persona y de manera espiritual, ya que cuando entró era una persona insegura y dudaba de su fe, pero en el colegio se ha acercado a Dios de una manera bonita porque no no es algo forzado, sino que los acompañan y motivan a seguir el camino de la fe.
Y en la parte académica, afirma que los maestros son muy buenos, y algo que le gustaba era que, si tenía una duda, siempre le contestaban, los maestros acompañan a los alumnos, y se preocupan por su formación, además de que se pueden acercar a ellos y hablar de algo personal, y van a escuchar y dar un consejo más como un amigo que como un maestro.
Aunado a ello van cultivando valores a través de los años en su formación en el colegio.
Familia Yucatán
Al tomar la palabra, la directora de la Preparatoria Yucatán, Luisa Esther Pérez Hernández, quien ha laborado en el plantel durante 34 años, asegura que también ha crecido en el plano profesional y espiritual.
Resalta que suelen nombrarse como Familia Yucatán, una familia con los valores bien cimentados, en la que todo el personal tiene puesta la vista en el mismo horizonte: la felicidad de los alumnos, su crecimiento y en darles la oportunidad vivir su mejor experiencia personal, académica y espiritual.
La Preparatoria Yucatán, ubicada en la calle 61 entre 70 y 72 del Centro, tiene abiertas sus inscripciones. Para informes o registro se puede acudir de lunes a viernes de 8 a 14 horas. La escuela permanecerá abierta durante el período vacacional para recibir a los interesados.
También se puede pedir informes al 9995-76-23-22.— IRIS CEBALLOS ALVARADO


