La astronauta Meghan McArthur realiza experimentos con chips que contienen músculo humano en la Estación Espacial Internacional
La astronauta Meghan McArthur realiza experimentos con chips que contienen músculo humano en la Estación Espacial Internacional

MADRID (EFE).— Un equipo de la Universidad de Stanford recreó en la Estación Espacial Internacional (EEI) con bioingeniería celular un músculo humano comprimido en un chip para comprender cómo le afectaba la pérdida de masa muscular por la microgravedad y probar tratamientos para males como la sarcopenia.

La pérdida de densidad ósea y muscular por la microgravedad es uno de los principales desafíos de salud que afrontan los astronautas. Encontrar soluciones a estos problemas es fundamental para concretar misiones espaciales largas y complejas, como las que se están planeando para Marte, pero también para ayudar a tratar males como la osteoporosis y la sarcopenia en la Tierra.

La investigación, que se publicó ayer en “Stem Cell Reports”, se centró en el impacto de la microgravedad en los músculos, considerado similar al que se registra en la sarcopenia, padecimiento que causa pérdida de masa muscular y de fuerza en mayores de 60 años, en los que produce cansancio y dificultades para caminar y mantener el equilibrio cuando están en pie.

Los investigadores enviaron a la EEI un chip que contenía células musculares asentadas en tejidos que imitaban la estructura de los músculos humanos reales y las dejaron crecer durante siete días bajo el cuidado de los astronautas.

Lo primero que observaron fue que los genes responsables de que los músculos tengan fuerza quedaban rápidamente deteriorados mientras que los encargados de formar grasa en el tejido se fortalecían.

Los astronautas inyectaron a los chips fármacos para tratar la sarcopenia y otros para potenciar la regeneración muscular en general. El tratamiento mitigó parcialmente algunos efectos negativos de la microgravedad en los músculos e impidieron un cambio metabólico hacia la formación de grasa.

Similar

Lo sorprendente fue que la reacción a los fármacos del músculo recreado en microgravedad fue similar a la que recibe un músculo real en la Tierra cuando es tratado con esa medicación, algo que no siempre ocurre con los chips musculares recreados en condiciones normales de laboratorio en la superficie del planeta, apunta Ngan Huang, investigador de Stanford y uno de los autores.

“El experimento confirma, como otros previos, lo propicio que es el espacio para avanzar en investigación médica”, añade.

Dado que la investigación espacial requiere de numerosos recursos, los científicos están instalando equipos que simulan condiciones de microgravedad para seguir avanzando en el estudio hasta que en 2025 puedan enviar nuevamente chips musculares al espacio.

“Estos chips de tejido muscular son una herramienta muy prometedora para estudiar diversas enfermedades y realizar pruebas de detección de fármacos sin necesidad de recurrir a animales ni a seres humanos”, destaca Huang.

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