• Arriba, cannolis de un establecimiento de postres italianos al norte de Mérida. A la derecha, un zeppole
  • Arriba, panna cotta, una especie de gelatina de leche italiana. A la izquierda, profiteroles bañados en salsa de chocolate. Ambos postres son accesibles de encontrar en Mérida

El postre es el mejor momento de la comida, el punto de partida para la sobremesa. También es un reflejo de cada cultura y región. Y aunque su origen es incierto, nadie puede negar que la repostería es un todo un arte que requiere un apartado especial en la gastronomía (y hasta en la literatura, recordando aquel congreso “Postrimerías” organizado por UC-Mexicanistas, con Sara Poot al frente, hace ya algunos dulces ayeres).

En el caso de Italia, tal vez el postre por excelencia es el tiramisú, cuyo creador, Roberto Linguanotto, falleció el pasado 28 de julio, como informamos.

Un tiramisú con soletas (bocado de dama) bien hidratadas con café expreso es para muchos el postre perfecto.

Famoso en todo el mundo, el tiramisú se puede hacer en porciones individuales o entero, como un pastel de varias capas.

La receta original tiene muchas variantes, algunas innovadoras, como el “birramisú” (con cerveza), y además sus ingredientes son muy sencillos. Solo necesitaremos bizcocho, café, huevos y azúcar. Y, cómo no, también cuenta con su propio día en el calendario: el 21 de marzo es Día Mundial del Tiramisú.

Este postre italiano era difícil de preparar en México a falta de mascarpone, que algunos sustituían por queso Philadelphia; es el postre al que recurren los que no saben hacer postres, porque es rápido y fácil de hacer, y no se requiere horno.

A la receta original de queso mascarpone, huevos, café expresso, azúcar, cacao en polvo y galletas soletas algunos añaden vino de Marsala o Amaretto (o el licor que guste) al café, para mojar las galletas, o dan sugerencias de cómo sustituir el queso marcarpone.

O de plano sustituyen hasta las soletas por cualquier tipo de galleta sin relleno.

Según el Larousse Cocina, el tiramisú es un postre italiano creado en la década de 1970. El pastelero italiano que inventó la receta del tiramisú tal y como se conoce en la actualidad, Roberto Linguanotto, la creó mientras trabajaba en el restaurante “Le Beccherie” en la localidad italiana de Treviso, en la región del Véneto (noreste), donde nació.

De acuerdo con la prensa italiana, Linguanotto se inspiró en un dulce local, el clásico “zabaione” (ponche de huevo), y reinventó el postre con una receta a base de café, galletas, yemas de huevo y queso mascarpone. De acuerdo con otros medios, inicialmente se llamó “tiramesú” porque se servía a clientes de un prostíbulo cercano con esta denominación, y más tarde pasó a llamarse tiramisú, como se conoce hoy en día.

El postre se popularizó por todo el mundo y se crearon diferentes versiones de este dulce, pero en “Le Beccherie” de Treviso se sigue preparando la receta original de forma circular.

Sin embargo, según una publicación del portal “Animal Gourmet”, el tiramisú en realidad no es de Treviso. Los escritores Clara y Gigi Padovani, originarios de Piamonte, en el libro “Tiramisú: Historia, curiosidades e interpretaciones del postre más querido de Italia” aseguran que el tiramisú se inventó en la región de Friuli-Venecia Giulia hace casi 70 años, pues descubrieron recetas de la década de 1950 que se refieren a un postre llamado “tirime su” elaborado por el chef Mario Cosolo en un poblado de San Canzian D’Isonzo, cerca de la frontera con Eslovenia. También encontraron una receta para “tirimu su” que se servía en un restaurante de la ciudad de Tolmezzo, cerca de la frontera con Austria, en 1959.

Pero el tiramisú no es el postre más famoso de Italia. Y hay otros que también son deliciosos.

Cannoli

Estos tubitos de masa crujiente están rellenos de crema de ricotta endulzada y decorados con frutas confitadas. Originarios de Sicilia, son irresistibles.

Una conocida tienda de postres ubicada en el norte de Mérida los vende con rellenos diversos: ricotta con chispas, ricotta con pistache, expresso con brownie, cubierta de chocolate con relleno de avellana…

En el cine, los cannoli están presentes en la trilogía de “El Padrino”, de Francis Ford Coppola. En “El Padrino III”, Connie (Talia Shire) asesina a don Altobello (Eli Wallach) utilizando un cannoli envenenado.

La escena ocurre durante la representación de la ópera “Cavalleria Rusticana”.

En la primera entrega de la saga, el matón Peter Clemenza ejecuta al traidor Paulie Gatto, conductor de don Vito Corleone, tras pasar por una pastelería para comprar los cannoli que le ha encargado su esposa. En un paraje solitario y con el pretexto de que necesita orinar, hace parar el coche que conduce Gatto y en cuyo asiento trasero viaja uno de sus soldati. De espaldas al vehículo oye el tiro de gracia que acaba con la vida del villano desleal y vuelve para decirle al matarife la conocidísima frase: “Leave the gun; take the cannoli”: “Deja la pistola y toma los cannoli”, en alusión a que si llega a casa sin ellos se metería en problemas con su esposa.

Corrado Assenza, pastelero y propietario de un café y que aparece en la saga “Netflix Chef’s Table”, dice a la BBC que el cannoli se ha convertido en el icono de Sicilia.

Y aunque los cannoli son omnipresentes en toda Italia, los mejores posiblemente solo se pueden encontrar en unos pocos cafés sicilianos.

Panna Cotta

Este delicado postre tradicional de Piamonte, Italia, se describe como una gelatina cremosa de nata con vainilla, que se sirve acompañada de salsa de frutos rojos. Su textura suave y sabor delicado la hacen inolvidable.

Al igual que el tiramisú, es un postre apto para los que no son muy diestros en la cocina, ya que necesita pocos ingredientes y tampoco requiere horneado.

Los ingredientes básicos son crema de leche, azúcar y extracto de vainilla.

Zeppole di san Giuseppe

Auténtico postre de la cocina napolitana. Consiste en rosquillas fritas de pasta choux rellenas de crema pastelera y decoradas con una cereza negra en la parte superior. El nombre “San Giuseppe” es una referencia a San José, y estas zeppole se preparan en su honor.

La receta original se encuentra en el tratado de cocina teórico práctico del gastrónomo Ippolito Cavalcanti, de 1837.

Hoy en día, estas pastas se preparan en todas las regiones italianas durante el Carnaval y para el Día del Padre, el 19 de marzo. Su origen está envuelto en leyendas y está vinculado a tradiciones muy antiguas.

Profiteroles

Estas berlinesas elaboradas con pasta choux son horneadas y las hay dulces y saladas.

En la cocina italiana los profiteroles se consumen como postre, con algún relleno dulce como crema de avellana y pistacho. Acostumbran bañarse con alguna salsa como jarabe de chocolate y adornarse con crema batida, por ejemplo.

En Mérida los puede encontrar en variedad de establecimientos, como restaurantes y reposterías. No deje de probarlos.— Patricia Garma Montes de Oca