Infante de 5 años está jugando tranquilamente en la sala de su casa; llega una visita desconocida para él; su reacción es correr y esconderse detrás de su madre.
Adolescente de 12 años se encuentra con la chica que le gusta; se ruboriza, siente inseguridad y, sin intercambiar palabra, se aleja de la chica. Adulto joven de 20 con dificultad termina el tercer semestre en la universidad; le encanta su carrera, pero tiene serias dudas de continuarla; se siente inadaptado y rechazado por su grupo, su entorno.
Perfil sumiso
Adulto de 43 con historial de conflictos y con perfil sumiso; necesita la aprobación de los demás; a nivel inconsciente refiere hostilidad y rencor acumulados que no logra desahogar adecuadamente.
En los párrafos anteriores describimos al mismo personaje en cuatro etapas diferentes de su vida, la cual se desarrolla a través de un mecanismo que utiliza a la “timidez” como autoprotección o blindaje, mecanismo que se va formando entre el aprendizaje por modelaje —lo que ve y aprende el infante— y el “apego inseguro” que es transmitido por las “figuras de apego” adultas que tienen dificultades para mantener relaciones sociales suficientes y asertivas.
Esto sucede cuando el “apego entre el niño y sus cuidadores principales” estuvo marcado por inseguridad, por falta de contacto afectivo y cuando sus demandas de atención fueron siempre rechazadas o menospreciadas, por lo que el niño se crea una imagen negativa de sí mismo y aprende a utilizar la timidez para “mantenerse seguro en la sombra”.
Psicólogo clínico, UVHM. Tutor Salud Mental y Espiritualidad para Adultos. WhatsApp: 9993-46-62-06. www.facebook.com/TutorSaludMental.
