“Me enamoré de la danza española desde el primer instante, porque es tan variada en cultura, en sus géneros, que puedo ser desde un príncipe hasta Jenaro nada más con la danza española”, admite el bailarín Jenaro Sosa Castillo, discípulo de Pilar Rioja y quien el martes pasado fue una de las personas reconocidas como “Yucateco Distinguido” por la Secretaria de Educación del gobierno del Estado.
Estudió danza clásica y se especializó en española. En Ciudad de México, Pilar Rioja fue clave en el despegue de su carrera, que ya suma 20 años, en los que ha actuado en escenarios internacionales, incluidos los de España.
Sosa Castillo asegura que le gusta todo tipo de danza y “mucho antes de poder hablar yo bailaba”.
“Con el cuerpo me expresaba y empecé con la danza clásica”, relata el bailarín, que asegura que sí se puede vivir del arte.
Primero asistió al Centro Cultural del Niño Yucateco (Cecuny), donde recibió clases “de todo lo que se ofrece”, aunque “siempre me atrapó más la expresión corporal y la danza”.
Su primera maestra de ballet fue Ligia Aguilar, quien andaba en busca de ejecutantes varones para un proyecto. “Mi mamá y mi hermana me impulsaron para incursionar en la danza y desde entonces no he salido de los salones”.
Se inscribió en clases de danza española por recomendación de su maestra, que le sugirió “que no me cerrara, que no viera el ballet como una sola disciplina”.
“Me gustaba bailar contemporáneo”, añade, “todo lo que me ponían lo hacía, pero a ella le llamó algo que tenía mi danza y (pensó) que con la española podía conectar”.
“Tenía 12 años, era ajeno a la danza española, no conocía nada, ni las castañuelas”.
“Como niño, a todo le decía que sí”, continúa. Entonces lo inscribieron en el Centro Municipal de Danza para cursar danza española “y lo primero que me pusieron fueron las castañuelas; me gustó mucho, no me quitaba las castañuelas, todo el día estaba tocando”.
Posteriormente, Sosa Castillo cursó la carrera de Danza Clásica en la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY), hoy universidad.
Al egresar “mi familia, mis padres, mis hermanos me ayudaron mucho a que emprendiera el viaje a Ciudad de México para estudiar danza española en la Escuela Nacional de Danza ‘Nelly y Gloria Campobello’”, recuerda. “Y desde hace 13 años vivo en Ciudad de México”.
No siempre hay drama
De 33 años de edad y originario de Mérida, Jenaro Sosa aclara que “la danza española no todo el tiempo es dramática” y que el flamenco es solo una de sus ramas.
Precisa que hay cuatro géneros: escuela bolera, danza española estilizada, folclor español y flamenco.
Añade que la semana pasada le escribieron de la coordinación del Centro Estatal de Bellas Artes para informarle de la entrega del reconocimiento “Yucateco Distinguido” de la Secretaría de Educación del gobierno del Estado por sus méritos en la disciplina artística.
Sosa Castillo, también maestro y coreógrafo, dice que la constancia es fundamental en lo que se hace.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
