El doctor Jesús Eduardo Uc Rosado durante su conferencia en el Curso Internacional de Nutrición y Alimentación Pediátrica, en la Marista
El doctor Jesús Eduardo Uc Rosado durante su conferencia en el Curso Internacional de Nutrición y Alimentación Pediátrica, en la Marista

El huevo es un alimento rico en proteínas y vitaminas, pero no todos pueden disfrutar de sus beneficios, ya que hay personas que reaccionan con alergia. En el caso de los niños, los factores de riesgo son el eccema, la rinitis y el uso de antibióticos en la primera semana de vida.

Así lo manifestó el doctor Jesús Eduardo Uc Rosado, especialista en alergología e inmunología clínica, durante su participación en el Primer Curso Internacional de Nutrición y Alimentación Pediátrica, que se inició ayer y finaliza hoy en el auditorio de la Universidad Marista.

El médico ofreció la conferencia “Alergia al huevo, ¿cómo sospechar y qué debemos hacer?”, en la que abordó la prevalencia de esta alergia en México y Latinoamérica, donde, aunque hay variabilidad por regiones, se calcula que son afectados entre el 2 y el 5 por ciento de los menores.

Destacó que el huevo tiene proteínas de alta calidad, es fuente de ácidos grasos omega 3, vitamina D y antioxidantes como carotenoides, vitaminas A y E y selenio, y ayuda en el control de peso por ser bajo en calorías.

Precisó que en los neonatos la principal alergia que se presenta es a la leche de vaca (fórmulas lácteas), que en la mayoría de los casos remite, mientras que en los niños se presentan alergias al huevo, la leche, el trigo y la soya, que también suelen desaparecer. Hay alergias de tipo inmediato, que en esta población las pueden causar el huevo, la leche, el trigo, el pescado y el cacahuate, mientras que en los adultos ocurren generalmente con pescado, trigo y cacahuate.

El doctor Uc Rosado agregó que la clara tiene cuatro estratos proteicos más importantes y la yema, dos. Los infantes están más sensibilizados a la clara y los adultos, a la yema.

En la clara hay proteínas que pueden causar reacciones alérgicas en los niños, son las conocidas como Gal D. Gal D 1 es un marcador de gravedad y persistencia a la alergia al huevo; Gal D 2 permite medir la tolerancia al huevo cocido; Gal D 3, la tolerancia al huevo medio cocido, y el Gal D 4 da relevancia de la presencia en alimentos y medicamentos.

Explicó que la alergia alimentaria puede presentarse por otras alergias, que son consideradas factores de riesgo, como el eccema, que tiene lugar entre los tres y cinco meses; la rinitis y el uso de antibióticos en la primera semana de vida. Esto último porque el antibiótico altera la microbiota que debe proteger al recién nacido.

Los síntomas de la alergia se manifiestan en la piel, las mucosas y los órganos respiratorios. En la piel se refleja en eritema, urticaria, angioedema, prurito y eccema. Cuando se trata de las mucosas, causa eritema y edema conjuntivital y prurito, y de la nariz, rinorrea, congestión y estornudos, además de afectación en la laringe y faringe.

Al afectar los órganos respiratorios puede presentarse ronquera, disfagia, tos, sibilancia, opresión en el pecho, disnea y cianosis.

Igualmente puede haber manifestaciones gastrointestinales: dolor abdominal, diarrea, vómito; de tipo nervioso: cefalea, irritabilidad y pérdida de la conciencia, y cardiovasculares: hipotensión, taquicardia, bradicardia, arritmias y palidez.

El doctor Uc Rosado apuntó que en su mayoría las reacciones ocurren con el huevo semicocido, a diferencia de cuando se consume horneado o crudo.

Cuando los niños reaccionan al huevo horneado tienen un fenotipo más grave de alergia y la tasa de resolución natural es más alta.

Las reacciones son de moderadas a graves, siendo los síntomas respiratorios los menos comunes, de 5 al 10 por ciento. La anafilaxia solo ocurre en el 7%.

El ponente resaltó la importancia del diagnóstico temprano y afirmó que la herramienta estándar de atención es la ingesta de alimentos bajo supervisión médica, lo cual es un desafío y, por lo tanto, una decisión que debe tomarse de manera conjunta con los padres.

Está “escondido”

Añadió que hay que tomar en cuenta que no solo el huevo contiene las proteínas que causan la alergia, sino que también pueden desatarla otros productos en los que se utilizan componentes de ese alimento. Por esta razón se deben leer bien las etiquetas para verificar que no hay presencia de componentes derivados del huevo, entre ellos la albúmina, ovoalbúmina, globulina, ovoglobulina, livetina, ovomucina, vitelina, ovovitelina, lisozima y alfa-livetina.

El médico explicó que se puede hacer una reintroducción al huevo en los niños por etapas. El consejo es hacerla cuando los síntomas fueron leves, a partir del año. No debe intentarse antes de los seis meses siguientes a una reacción significativa.

Una vez tolerado el huevo horneado se debe mantener en la dieta por dos o tres veces a la semana; el huevo cocido ya se puede incorporar a la dieta normal.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO

Nutrición Detalles

El Curso Internacional de Nutrición y Alimentación Pediátrica finaliza hoy.

Organizador

El evento, que tiene como sede la Universidad Marista, es organizado por el Colegio de Pediatría del Estado de Yucatán, que preside el doctor Carlos Quiñones Vega.

Resolución

La alergia al huevo bien cocido se resuelve en un tercio de los niños a los tres años, y en dos tercios a los seis. La edad media de resolución es entre los 6 y 9 años.

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