CIUDAD DE MÉXICO (AP).— Allá por los años 40, Diego Rivera tuvo un sueño: construir un santuario para preservar su colección de arte prehispánico.
El Museo Anahuacalli de Ciudad de México —que este mes celebra su 60o. aniversario— es todo lo que Rivera esperaba y más.
Cada detalle de su estructura piramidal honra la cosmovisión mexica. Entre sus 60,000 piezas prehispánicas hay docenas que representan a deidades antiguas. Y aunque muchos extranjeros suelen visitarlo, sus talleres y actividades cotidianas buscan conectar a las comunidades locales con sus raíces históricas.
“Éste es el gran sueño de Diego Rivera”, explicó María Teresa Moya, directora del Anahuacalli. “Un espacio de convivencia entre el arte, la naturaleza y el público”.
El muralista se identificaba con una ideología comunista. Él y su esposa Frida Kahlo eran férreos críticos de la Iglesia católica, pero su fascinación por la espiritualidad prehispánica es palpable en su obra.
En el caso de Rivera, siguió una suerte de ciclo: compró y coleccionó vestigios arqueológicos, los pintó en sus murales y diseñó el Anahuacalli para exhibirlos.
“Diego tenía un gran cariño y admiración por nuestros antepasados”, aseguró Moya. “Todo lo que diseñó o creó está inspirado en nuestros orígenes”.
La cosmovisión mexica era de tal importancia para él que el pintor diseñó el Anahuacalli en consecuencia. Mientras que la primera planta representa el inframundo —y por ello se siente fría y poco iluminada—, el segundo y tercer niveles se asocian al mundo terrenal y celestial, por lo que son más cálidos e inundados de luz.
Una vez dentro del museo, algunos elementos de otras culturas mesoamericanas también pueden apreciarse, explicó el investigador Aldo Lugo, quien destacó los detalles mayas, toltecas y teotihuacanos en el sitio.
La pirámide de tres pisos fue inaugurada en septiembre de 1964, siete años después de la muerte de Rivera. Su nombre, Anahuacalli, se traduce del náhuatl como “casa rodeada por agua”.
De acuerdo con una publicación reciente del gobierno, el Anahuacalli es el único museo del país que tiene una reserva ecológica de 26,000 metros cuadrados, donde se protege a la fauna y flora endémica de la zona. El museo mismo se construyó con roca volcánica para fusionarse con su entorno.
Rivera y Kahlo pensaron en este sitio como una especie de oasis que les permitiera alejarse del bullicio de la ciudad. Más adelante, aunque sus planes cambiaron y Rivera se decantó por la idea del museo, ambos soñaron con hacer del inframundo su lugar de descanso eterno.
Los nichos aún se ubican en la planta baja del Anahuacalli pero están vacíos. Los restos de Kahlo se encuentran en su Casa Azul y Rivera fue enterrado en la Rotonda de las Personas Ilustres, que honra a quienes exaltaron los valores nacionales. “Pero aquí siguen los nichos destinados para ello, por si algún día eso llega a ocurrir”, afirmó Lugo.
Durante el recorrido de casi una hora por el Anahuacalli, sus techos y vitrinas pueden leerse como un libro. Al cruzar la entrada espera Coatlicue, madre de los dioses, quien saluda a los visitantes desde el techo. Su mito era clave para el entendimiento prehispánico del mundo, pues se creía que una batalla entre sus hijos —el Sol y la Luna— dio origen al día y la noche.
Las paredes y escaleras del museo también tienen significado. Cada esquina se asocia a un elemento de la naturaleza —tierra, aire, fuego, agua y las deidades que los representan— y las escaleras se pensaron como una representación del tránsito entre una etapa y otra de la existencia humana.
“El Anahuacalli es un templo único en el mundo”, subrayó Moya.
Programa
Para celebrar su 60o. aniversario se han realizado actividades que reflejan y representan el paisaje artístico y cultural de México.
Además de un festival gastronómico en junio, cada mes se efectúan conversatorios sobre la vida y el legado de Rivera —que continuarán hasta diciembre— y se invitó a vecinos a participar en un vídeo para preservar la memoria oral del Anahuacalli y el barrio circundante.
“Queremos que la comunidad siga sintiendo que el espacio es suyo”, manifestó la directora. “Diego era muy controversial. Por un lado tenía todo este interés en rescatar lo prehispánico, pero por otro estuvo pegado al socialismo de una manera inquebrantable”.
“Quería que volteáramos a ver nuestro pasado para poder entender el presente y dejar cosas para el futuro”.
Museo Diego Rivera Anahuacalli Celebración
Con motivo del 60o. aniversario del espacio, se realizan varias actividades.
Exposición
El viernes 13 pasado se inauguró “Amnesia atómica”, una exhibición de Pedro Reyes que podrá visitarse hasta enero próximo.
Inspiración
Las 20 obras del escultor mexicano se inspiran en un mural de Diego Rivera muy controversial que desapareció de forma misteriosa, aunque aún se conserva uno de sus bocetos: “Pesadilla de guerra, sueño de paz. Fantasía realista” (1952).
Crear conciencia
Al igual que Rivera, Reyes invita a la reflexión social. Sus obras expresan el contexto político de su época y piensa que el arte es una plataforma para generar protesta y crear conciencia.





