Recientemente se estrenó la esperada secuela de la película “Beetlejuice”, dirigida por Tim Burton, una película que solo era posible hacer con la dirección del mismo Burton.
La gran recepción de la audiencia ha vuelto a sacar a la conversación el papel del cine de autor en el medio cinematográfico contemporáneo, pero para poder hablar de este tipo de cine debemos empezar por definir exactamente qué es y de dónde surge el cine de autor y eso pasó en Francia en los años 50 y 60.
El movimiento cinematográfico que marcó el inicio de lo que conocemos hoy como cine de autor se llamó Nouvelle Vague.
Su origen
Surgió como una reacción contra el cine tradicional y comercial, buscando innovar en la narrativa, la estética y la técnica. Este movimiento fue profundamente influenciado por la revista “Cahiers du Cinéma”, fundada en 1951 por André Bazin y otros críticos.
La revista promovía la idea del director como autor (auteur) de la película, otorgándole la misma importancia que tiene un novelista o un pintor.
Esta noción fue crucial para el desarrollo del cine de autor, ya que impulsó a los cineastas a experimentar con su estilo personal y a tratar el cine como una forma de expresión artística individual. La influencia de la Nouvelle Vague y de “Cahiers du Cinéma” se extendió globalmente, estableciendo las bases del cine independiente y autoral que se desarrollaría en las décadas siguientes.
En nuestros días el cine de autor tiene unas características muy particulares que no se pelean con el interés mercadológico; un director de autor es conocido por tener una visión personal y un estilo cinematográfico que lo hacen únicos, elementos clave para el desarrollo de la teoría del cine de autor.
Identificable
En el caso de Tim Burton, su estilo gótico y oscuro, sus personajes “outsiders” y tramas que exploran lo macabro y lo extraño, con un sentido del humor peculiar y con una inspiración enorme en el movimiento de vanguardia del expresionismo alemán, han hecho que su quehacer cinematográfico sea muy identificable y permiten destacar más este lado de los directores cuyo estilo cae dentro del cine de autor pero que, como consumidores, nosotros no tenemos aún un ojo especializado para ver el hilo conductor del mismo.
Una gran bondad que resulta de poder reconocer los estilos de otros directores (como por ejemplo la violencia estilizada de Tarantino o la simetría de Wes Anderson) es la capacidad de tener poco a poco un consumo consciente de los productos cinematográficos que se presentan a nosotros día a día y nos abren una ventana de posibilidades para no solamente disfrutar más la identidad creativa de cada uno de los directores, sino también poder descubrir otras opciones y las inspiraciones de los directores, conociendo así en su momento qué movió profundamente sus convicciones.
Maestro en Arte Cinematográfico.
