MORELIA (EFE).—La película “Emilia Perez” (2024) y su protagonista, que lleva el mismo nombre, es “desmesura” y “desborde”, y todo eso “lo inspiró México”, afirmó ayer su director, Jacques Audiard, en una conferencia de prensa previa a la inauguración de la edición 22 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), el más importante de México.
“Leí una novela en la que un personaje que era narco y quería volverse mujer… Y si es un asunto de narcotráfico, tenía que ser en México”, sostuvo el cineasta francés.
Este filme, que retrata un México complejo, desarrolla la historia de Rita, interpretada por Zoe Saldaña, quien trabaja como abogada del jefe del cartel Juan “Manitas” Del Monte, papel que protagoniza Karla Sofía Gascón, quien da vida a “Emilia Pérez”, un personaje que surge a partir de la transición de género de “Manitas”.
Audiard recordó, además, que la cinta aborda el problema de la desaparición forzada, algo que, dijo, le “obsesiona” con lo que posteriormente recordó la desaparición y asesinato de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, ocurrido en 2014 en el estado de Guerrero.
“Ustedes aquí en México tiene el tema de la desaparición más presente, pero en Francia sale una noticia de pronto de “en México desaparecieron personas” y es un artículo, pero a los dos días se olvidada”, explicó.
“Dije: ‘A mí no se me olvida, yo no olvido’”, aseguró el cineasta en Morelia.
La protagonista de “Emilia Pérez”, la española Karla Sofía Gascón, reveló que, a pesar de no haber nacido en el país, “se siente mexicana”.
“El pueblo mexicano tiene cosas maravillosas, las personas que me he encontrado son buenas, trabajadoras, con ganas de salir adelante con sus familias”, puntualizó Gascón, la primera mujer trans ganadora a Mejor Interpretación Femenina en el Festival de Cannes.
A pesar de “tener miedo por el recibimiento de la película” en el país mexicano, la artista aseguró que su llegada había sido “maravillosa” y que cada persona que veía la cinta “salía amando a México y queriendo ser mejor persona”.
Respecto a su personaje, resumió que para su papel dio todo lo que tenía, en este caso “su propio ser … lo único que uno puede dar”.
“(Emilia Pérez) es un personaje maravilloso, solo quiere evolucionar como todas las almas y seres. Cuando veo fotografías mías de cuando tenía 5 años no me reconozco, porque estoy aquí y estaba allí. Eso es lo que tenemos al final, que sabemos que somos nosotros mismos”, confesó.
Un sentimiento que comparte con su compañera de reparto, la actriz mexicana Adriana Paz, quien considera que esta obra fue un reto, al enfrentarse a talentos que no había descubierto antes con tanta potencia como el canto, habilidad que trabajó durante el rodaje.
Sin embargo, admite que “Emilia Pérez” es un “regalo”, por lo que en todo momento “intentó hacerlo de la mejor manera”.
A este encuentro dedicado al filme inaugural de la edición 22 del FICM, también asistieron el coreógrafo Damien Jalet y la diseñadora de vestuario Virginie Montel, quienes destacaron que cada uno tuvo que crear un nuevo lenguaje fuera de los “códigos” establecidos.
