En Hunucmá, quienes eran afrodescendientes o quien tenía un antepasado negro es algo que ya quedó en el olvido, en el pasado.
La comunidad afrodescendiente de Hunucmá desarrolló diversos trabajos y oficios, como los de zapatero y sastre, lo que se sabe por la manera como se registraba a la población antes de la creación del Registro Civil. Pero a finales del siglo XIX, cuando se instituyó esta oficina, a las personas se les empezó a designar simplemente como ciudadanos, sin su casta.
La doctora en Historia Alejandra Sotomayor Sandoval, investigadora de la Universidad de Guadalajara, se refirió a estos conceptos ayer, en la conferencia “Invisibilización de las castas en Hunucmá, Yucatán, siglo XIX”, como parte del Congreso de Historia Demográfica, en el Museo Palacio Cantón.
La experta recordó que se han publicado varios trabajos sobre la presencia afrodescendiente en la época novohispana en Yucatán, particularmente en Hunucmá.
Su trabajo doctoral consistió en la reconstrucción de estas familias. Y mañana, en el congreso, se presentará el libro “Nupcialidad en la Nueva España”, que incluye un capítulo de las familias de negros hunucmenses.
Sotomayor Sandoval explicó que el proceso de invisibilización de estas personas se dio con la creación del Registro Civil. En Hunucmá, el primer libro de esa oficina es de 1866.
Dijo que arqueólogos han señalado a Hunucmá como un asentamiento precolonial; de hecho, registraron basamentos en el área de Sisal. Los frailes franciscanos reorganizaron a la población en lo que es actualmente Hunucmá, Tetiz, Kinchil y Sisal, que en ese momento estaba despoblado.
A Yucatán llegaron personas originarias de África que se casaron con habitantes mayas e incluso llegaron a ser caciques del lugar.
“Tenemos a personas afrodescendientes o de castas que son caciques durante la época novohispana”, apuntó la historiadora. “Estas familias se fusionan a nivel poblacional y socioeconómico. Retoman actividades locales, pero también se insertan en la ganadería que es algo que dominan, trabajando en los ranchos, en las haciendas”.
Eran pocos en comparación con la población maya, así que hubo “un nivel de aculturamiento muy grande que al día de hoy no podemos identificarlos”.
Al “convertir en mexicanos” a los afrodescendientes hay un proceso de invisibilización que borra su historia y la deja en el olvido.
En el censo de 2020, cuando se retoma la pregunta de la afrodescendencia, en Yucatán ya no hay esa memoria, sin embargo hay fenotipos y rasgos culturales que recuerdan a los africanos.
“¿Quién no conoce a alguien en el puerto al que le digan mulato o negro e incluso tenga el cabello rizado? Están ahí pero hay ese olvido histórico, la Historia quedo borrada. Al no ser mayoría, a nivel cultural no tuvo un impacto”.
La doctora en Historia reveló que en los libros parroquiales, en los primeros registros, hay datos de una persona proveniente del Congo y otra de Angola. Eran adultos y los bautizaron en Hunucmá.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
