Han sido numerosas las veces que el guitarrista Cecilio Perera Villanueva ha interpretado el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, pero cada vez que lo hace queda deslumbrado por la composición y encuentra en ésta nuevas texturas y sonidos, al tiempo que busca darle su sello personal a la pieza.
El músico yucateco está de visita en Mérida para interpretar como solista invitado el citado concierto con la Orquesta Sinfónica de Yucatán en las presentaciones de hoy, a las 8 de la noche, y el domingo 24, a las 12 horas, en el Palacio de la Música.
La OSY ofrecerá un programa especial con obras que son muy conocidas, “grandes platillos españoles… no tapas”, bromea el director de la Orquesta, José Areán.
Y es que el programa incluirá, además del concierto de Joaquín Rodrigo, las suites 1 y 2 de la ópera “Carmen” de Georges Bizet y “El amor brujo” de Manuel de Falla.
Para Cecilio Perera, hijo predilecto de su tierra, significa el reencuentro con la OSY después de cinco años, ya que la última vez que actuó con ella fue en 2019.
Se ha presentado con la agrupación unas ocho veces a lo largo de los 20 años que tiene la Sinfónica de Yucatán. La primera fue en el debut de la agrupación en 2004 y lo hizo tocando el Concierto de Aranjuez.
En entrevista con el Diario, Cecilio Perera expresa que Joaquín Rodrigo es uno de los grandes compositores del siglo XX, escribió mucho para guitarra e hizo también música para orquesta, piano y otros instrumentos.
Siente que descubrió su alma musical con la guitarra, pues el Concierto de Aranjuez no solo es su obra más famosa, sino una de las más importantes de la música universal, que ha traspasado el tiempo.
Movimientos
Detalla que la obra consta de tres movimientos y es el Adagio, el segundo movimiento, el más famoso.
“Es una obra emocional, fuerte y nostálgica que siempre es un placer tocar, pues está bien escrita y la orquestación es magnífica”.
Puntualiza que el primer movimiento es un Allegro, caballeroso, con espíritu, muy rítmico, muy español; el segundo, el Adagio, es muy nostálgico, y el tercero es un Allegro gentil, nuevamente rítmico y alegre.
Perera recuerda que la pieza está inspirada en los jardines del Palacio de Aranjuez, a una hora de Madrid en tren y que él ya tuvo la oportunidad de conocer.
Ahí el compositor pasó su luna de miel con Victoria y en la obra se aprecian los recuerdos de ese tiempo con un toque nostálgico, ya que cuando Rodrigo la creó pasaba por un momento de tristeza: la muerte de su hijo al poco tiempo de nacer.
Precisa que el Adagio utiliza una tonalidad menor pero termina en mayor, un simbolismo de la ascensión del hijo del músico al cielo.
Cecilio Perera indica que hay que encontrar el alma de cada obra, sacarle jugo y entender lo que quiere decir el compositor para hacer de ella una interpretación profunda y con contenido.
Apunta que en los años en que ha tocado la obra ha encontrado nuevas texturas y sonidos en la interpretación, y ha descubierto otras cosas: lo que quiere decir la armonía, las melodías, el contexto histórico. “Es un constante aprendizaje”.
Manifiesta que trata de darle a la interpretación un sello personal, pues hay que tener una propia voz para hacer la música casi suya.
Comparte que cada lugar donde toca tiene algo especial, al igual que el público, y en Yucatán siente el aprecio de los espectadores, que siempre son cálidos con él.
Añade que hace 25 años, cuando decidió estudiar música, no había en el Estado una escuela que impartiera la licenciatura, por lo que quienes aspiraban a tener ese nivel tenían que estudiar fuera. Él se fue a Xalapa, donde participó en concursos que fue ganando y le abrieron muchas puertas.
Formación artística
Le parece muy positivo que en la actualidad haya en la entidad una universidad que ofrezca esta opción, no solo en el área de música, sino en todas las artes, y que además se tenga a la OSY, que no existía cuando él inició su camino en la música.
Aunque se fue a estudiar posteriormente al Mozarteum de Salzburgo, del que hoy es catedrático, el guitarrista tiene siempre presente a su tierra, afirma, y frecuentemente incluye en sus conciertos como solista algún “set” con tres o cuatro piezas de música yucateca, con arreglos hechos por él.
Asegura que la recepción del público es siempre buena e identifica que son canciones de su tierra natal.
Cecilio Perera ha ganado los más prestigiosos concursos de interpretación de guitarra que hay en el mundo y ofrece conciertos por numerosas ciudades de Europa, pero para él no todo está escrito, siempre hay nuevos objetivos a alcanzar. “Siempre tengo metas y anhelos que cumplir”, externa.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Solo él
José Areán, director de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, destaca la calidad artística de Cecilio Perera y admite que no había querido invitar a otro guitarrista, a pesar de que había más propuestas, ya que el deseo era que el solista invitado fuera el yucateco, al que escuchó tocar hace un año y cuya forma de interpretar lo dejó impactado.
“Platillos”
Sobre las obras que integran el programa de la OSY, señala que son “grandes platillos españoles”, pues las dos suites de “Carmen”, una de las óperas más populares, agrupan las cinco partes más icónicas, y “El amor brujo” de Manuel de Falla, que se concibió como un ballet, es también muy conocido, con un estilo de la gitanería.
Cantante invitada
En esta última pieza se tendrá la participación de la mezzosoprano Claudia Carrillo, alumna de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY).
