“Dios sigue llamando con la misma fuerza que antes, pero son los muchachos los que se están perdiendo entre tanta tecnología”, expresó el presbítero Ricardo Atoche Enseñat, rector del Seminario Conciliar de Yucatán, al hablar de las vocaciones y la disminución de su número.

Ante el panorama actual de descenso en la cifra de personas que optan por el sacerdocio en México y el mundo, dijo que la situación se da no solo en las vocaciones sacerdotales sino también en las religiosas y en sacramentos como el matrimonio. Sin embargo, apuntó, hay esperanza y alegría, pues este año se duplicó la cifra de alumnos inscritos al Seminario Mayor: el año pasado ingresaron cinco y éste, 10.

La disminución en las vocaciones, consideró, se debe a la situación de la vida actual y esto implica varios factores: la filosofía imperante, las formas en que se difunden las ideas y a que “los jóvenes están muy distraídos en las tecnologías y no se dan el tiempo para escuchar a Dios que los sigue llamando”.

“Cristo sigue llamando con la misma fuerza que antes, pero los jóvenes se están perdiendo entre tanta tecnología”, apuntó.

En formación

Actualmente son 53 los seminaristas a los que atienden, pues hay 25 estudiantes en el Seminario Menor y 28 en el Seminario Mayor.

Precisó que hay dos en el diaconado transitorio, el último paso para ordenarse, pero es el obispo el que decide cuándo será eso.

El proceso de formación es de unos 9 años.

Manifiesta que los grupos juveniles de las iglesias son los espacios en que los jóvenes crean ambientes de fe, que es lo que ayuda al muchacho a plantearse la vocación.

“Los grupos juveniles y los apostolados son el medio privilegiado para el cultivo de la vocación, y eso ha estado ayudando a que se recuperen un poco las vocaciones”.

“En la mayoría de las iglesias tenemos grupos juveniles, pero también han estado disminuyendo y eso es un decremento del estímulo vocacional”.

En el Seminario hay jóvenes de Mérida y otros municipios del Estado. “Los muchachos de Mérida tienen muchas oportunidades de crecimiento y de formación religiosa, pero escuchan menos porque tienen mucho más acceso a distractores”.

La situación vocacional, agregó, se tiene que mirar desde la fe, pues no es la primera vez que en la historia de la Iglesia se vive una situación de carencia de sacerdotes. Ante esto, aseguró que una ayuda la representa el hecho de que otros miren con cuánto entusiasmo los católicos viven su fe, porque eso es lo que motiva a otros a querer seguir a Cristo.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

De un vistazo

Espacios de fe

Para el presbítero Ricardo Atoche Enseñat, los grupos juveniles de las iglesias son los espacios en que los jóvenes crean ambientes de fe, lo que ayuda al muchacho a plantearse la vocación. “Los grupos juveniles y los apostolados son el medio privilegiado para el cultivo de la vocación y eso ha estado ayudando a que se recuperen un poco las vocaciones. En la mayoría de las iglesias tenemos grupos juveniles, pero éstos han estado disminuyendo y eso también eso impacta en el estímulo vocacional”.

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