El Parque de la Paz se transformó, anteanoche, en el epicentro de una experiencia única, donde la música electrónica se fusionó con sonidos folclóricos en un espectáculo vibrante protagonizado por Cuervo Cuervo, a cargo de los artistas Agustín Ganem y Benjamin Hill.
Dos almas de diferentes latitudes, Argentina y Estados Unidos, se cruzaron en Bacalar y, con un lazo de complicidad y creatividad, decidieron unir sus caminos para formar este dúo artístico en 2019.
Ambos, viajeros de corazón, con una pasión compartida por la aventura y la exploración, eligieron el nombre Cuervo Cuervo en honor a este animal, ya que es considerado por muchos como un símbolo de sabiduría y libertad, emblema de los nómadas.
La noche fue un perfecto reflejo de esa esencia: una fusión de música, arte visual y energía desbordante que cautivó al público.
La atmósfera creada por los artistas en la explanada de la ex Penitenciaría Juárez fue mágica. Desde los primeros compases de la segunda canción, el público se levantó y comenzó a bailar, desbordando entusiasmo y admiración por la propuesta musical.
Entre risas y bromas, los integrantes de Cuervo Cuervo se presentaron como unos “hippies” amantes de la música, describiendo su arte como una pasión vital que los acompaña desde la infancia.
La improvisación también estuvo presente, al igual que la conexión genuina con el público, que se dejó llevar por la magia del momento, creando una fiesta espontánea y única.
Cuervo Cuervo es un proyecto con un futuro prometedor, y su paso por Mérida Fest 2025 dejó una huella imborrable en todos los presentes, consolidándose como una propuesta audaz que promete seguir sorprendiendo y conquistando corazones.— VANESSA ARGAEZ CASTILLA
