WASHINGTON (AP).— Los científicos están desentrañando el misterio de qué desencadena la enfermedad de Huntington, un trastorno hereditario devastador y mortal que aparece en la plenitud de la vida, provocando la descomposición y muerte de células nerviosas en partes del cerebro.
La mutación genética vinculada a la enfermedad es conocida desde hace tiempo, pero los científicos no habían comprendido cómo se podía tener la mutación desde el nacimiento y no desarrollar problemas hasta más tarde en la vida.
Nuevos estudios muestran que la mutación es, sorprendentemente, inofensiva por décadas. Pero crece silenciosamente hasta convertirse en una mutación más grande y cuando llega a cruzar un umbral genera proteínas tóxicas y mata las células en las que se ha expandido.
“El enigma en nuestro campo ha sido: ¿Por qué tienes un trastorno genético que se manifiesta más tarde en la vida si el gen está presente desde la concepción?”, dijo el médico Mark Mehler, quien dirige el Instituto de Trastornos Cerebrales y Regeneración Neural en el Albert Einstein College of Medicine y no participó en la investigación.
Calificó el estudio de “hito” y aseguró que “aborda muchos de los problemas que han plagado el campo durante mucho tiempo”.
La muerte de las células cerebrales eventualmente conduce a problemas de movimiento, pensamiento y conducta. Los síntomas de Huntington, que incluyen movimiento involuntario, marcha inestable, cambios de personalidad y juicio deteriorado, comienzan típicamente entre los 30 y 50 años, y empeoran gradualmente durante 10 a 25 años.
Científicos del Broad Institute del MIT y Harvard, el Hospital McLean en Massachusetts y la Facultad de Medicina de Harvard estudiaron tejido cerebral donado por 53 personas con Huntington y 50 sin ella, y analizaron medio millón de células. Se centraron en la mutación de Huntington, que involucra un tramo de ADN en un gen particular en que una secuencia de tres letras, CAG, se repite al menos 40 veces. En personas sin la enfermedad, la secuencia se repite de 15 a 35 veces.
Descubrieron que los tramos de ADN con 40 o más “repeticiones” se expanden con el tiempo hasta que tienen cientos de CAG. Una vez que los CAG alcanzan el umbral de 150, ciertos tipos de neuronas enferman y mueren. Los hallazgos “fueron realmente sorprendentes, incluso para nosotros”, afirmó Steve McCarroll, integrante de Broad y coautor principal del estudio, que fue publicado ayer en “Cell”.
El estudio fue parcialmente financiado por el Instituto Médico Howard Hughes, una organización que también apoya al departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press.
El equipo de investigación calculó que los tramos de repetición crecen lentamente en las primeras dos décadas de vida, luego la tasa se acelera dramáticamente cuando alcanzan unos 80 CAG. “Cuanto más largas sean las repeticiones, más temprano en la vida se presentará el inicio”, explicó la investigadora en neurociencia Sabina Berretta, una de las autoras principales.
Los investigadores reconocieron que algunos científicos inicialmente fueron escépticos cuando los resultados se compartieron en conferencias, ya que trabajos anteriores encontraron que las expansiones en el rango de 30 a 100 CAG eran necesarias, pero no suficientes, para causar Huntington. McCarroll estuvo de acuerdo en que 100 o menos CAG no son suficientes para desencadenar la enfermedad, pero aseguró que su estudio encontró que las expansiones con al menos 150 CAG sí lo son.
Los investigadores esperan que sus hallazgos ayuden a encontrar maneras de retrasar o prevenir la condición incurable, que afecta a unas 41,000 personas tan solo en Estados Unidos y actualmente se atiende con medicamentos para los síntomas.
Recientemente, medicamentos experimentales diseñados para reducir los niveles de la proteína producida por el gen mutado de Huntington han tenido dificultades en los ensayos. Los nuevos hallazgos sugieren que esto se debe a que pocas células tienen la versión tóxica de la proteína en cualquier momento dado.
Ralentizar o detener la expansión de las repeticiones de ADN podría ser una mejor manera de abordar la enfermedad, consideraron los investigadores.
Aunque no hay garantías de que esto evite la enfermedad de Huntington, McCarroll señaló que “muchas empresas están comenzando o expandiendo programas para intentar hacer esto”.
