• Vista de los “stradivarius” de rey Carlos III, que tras 27 años saldrán de su residencia, el Palacio Real de Madrid, para un concierto benéfico
  • Arriba, un Stradivariu; a la derecha, María José Suárez, conservadora de Instrumentos Musicales de Patrimonio Nacional español

MADRID (EFE).— Tras 27 años sin salir del Palacio Real de Madrid, los “stradivarius” que el rey Carlos III de España compró en 1772 saldrán próximamente de su residencia para ofrecer un concierto a beneficio de los damnificados por el temporal que afectó Valencia en octubre.

Carlos III adquirió este conjunto de “stradivarius” (dos violines, una viola y un violonchelo) para su hijo, el príncipe de Asturias y futuro Carlos IV, “un gran aficionado a la música”, recordó ayer María José Suárez, conservadora de Instrumentos Musicales de Patrimonio Nacional español.

Cuarteto Palatino

El conjunto, llamado Cuarteto Palatino, está elaborado con madera de arce y abeto, decorado con dibujos del propio Antonio Stradivari (1644-1737) y con una cenefa de rombos de marfil.

Según Suárez, estos instrumentos “son piezas extraordinarias, concebidas para tocar en la corte”, que salen en contadas ocasiones del Palacio Real.

Concierto benéfico

Pasado mañana habrá una buena causa para que el Cuarteto Palatino salga de las vitrinas de la antesala de la reina María Cristina, en el Palacio Real, donde está guardado: el concierto benéfico que ofrecerá el Cuarteto Casals para recaudar fondos para la recuperación de la vida cultural de las zonas devastadas por la dana.

El temporal provocó el pasado octubre más de 200 muertos y generó pérdidas globales que podrían ser superiores a los 17,000 millones de euros.

En favor de los damnificados, los “stradivarius” recorrerán los escasos 400 metros que separan el palacio del Teatro Real. Un recorrido corto pero que, aun así, conllevará “un protocolo muy estricto”, según Suárez.

El cuidado de estas joyas requiere una conservación muy estricta. Un protocolo de limpieza exhaustivo con ayuda de lutieres.

“No podría ser de otra manera, tienen que ser maestros que conozcan los instrumentos de cuerda”, agregó Suárez, quien explicó que “una vez al año tienen un mantenimiento integral durante una semana”.

Además, antes de los conciertos el lutier los revisa y los pone a punto.

Una vez finalizado el concierto, se vuelve a hacer una limpieza exhaustiva y “se dejan preparados para meterlos en su vitrina”, apuntó Suárez, quien recordó que Stradivari concibió un quinteto de instrumentos compuesto por un violonchelo, dos violas y dos violines, pero durante la guerra francesa desapareció una viola.

“No se sabe si se destruyó, es un enigma”, admitió Suárez, que destacó “las virtudes tímbricas” del violonchelo 1700, conocido así por su año de construcción.

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