• Participantes del taller de atención prehospitalaria escuchan las explicaciones del biólogo Guillermo Gil

Ante una mordedora de serpiente, también conocida como un accidente ofídico, la diferencia entre la vida y la muerte radica en una pronta atención con el antídoto a cargo de personal que esté bien capacitado.

El doctor Alejandro Carvajal Saucedo, responsable del laboratorio de anfibios y reptiles de la Universidad Autónoma de Nuevo León, tuvo a su cargo un taller de atención prehospitalaria ante el accidente ofídico, como parte de la Reunión Nacional de Herpetología. La sede fue la Sala Audiovisual del edificio central de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Recordó que en la Península de Yucatán uno se puede enfrentar a serpientes como la nauyaca real, cuyo veneno causa daño en el tejido muscular y la sangre.

El veneno de la cascabel provoca daño muscular, al tejido y a la sangre, además del sistema nervioso periférico hasta el punto de impedir la correcta movilidad; tiene un efecto similar al veneno de la coralillo.

En la ciudad y el campo; envenenamiento por serpientes

El doctor Alejandro Carvajal aclaró que el envenenamiento por serpiente puede ocurrir en las ciudades. “Yo vengo de Monterrey, la segunda ciudad más poblada de México y aun así tenemos gente envenenada por serpiente”, compartió.

En cambio, en el campo es relativamente común. “No tenemos números precisos de todo el país para entender la epidemiología derivada del accidente ofídico; pero sabemos que existen más o menos unos 4,000 casos de mordida por serpiente al año en el país”.

Los estados con los números más elevados son Puebla, Veracruz, Hidalgo, Chiapas y Oaxaca.

Apuntó que en la Península de Yucatán se reportan pocos casos, “pero eso no quiere decir que no haya más casos, lo que sucede es que no se reportan”.

“Sabemos que lo más común sucede en ambientes rurales: la gente que está en el campo tiene contacto con las serpientes, es así que el problema es más grave porque ahí están las personas que necesitan más la atención, pero está lejos de donde pudieran estar los antivenenos”, advirtió.

También habló de los casos en que las personas tienen a estos animales en su casa, “esta práctica puede ser muy peligrosa”, debido a que existe tráfico de especies no nativas de México. “Eso es muy común en Ciudad de México, en Guadalajara, en Monterrey, San Luis Potosí y otras ciudades grandes”.

Debido a esta práctica, en México hay cobras asiáticas, y hasta africanas, sean legales o no. “Estas víboras no están libres, están en colecciones de gente muy particular, pero representan un riesgo”, resaltó.

Carvajal Saucedo expuso la urgencia de brindar capacitación a los médicos que están en zonas rurales, donde se pueden presentar mordeduras de víboras.

Desconocimiento en la atención de envenenamiento por serpientes

“Es una realidad que muchos médicos de diferentes zonas del país no conocen del accidente ofídico, no saben que existe, por lo tanto cuando una persona llega envenenada no sabe cómo atenderlo. Este tipo de cursos ofrece capacitación para que el médico esté preparado en caso de accidente”.

Añadió que también es muy importante la atención prehospitalaria, sobre todo para gente de campo.

“Capacitamos a la gente que vive en la milpa, donde están estos animales, pero también es necesario que el personal médico esté preparado para el encuentro con estos animales y el eventual accidente ofídico si es que se llega a dar, para tratarlo de la mejor manera”.