Karim Al-Hussaini, Aga Khan IV, después de recibir el Premio Norte-Sur de manos del presidente portugués Aníbal Cavaco Silva, en 2014
Karim Al-Hussaini, Aga Khan IV, después de recibir el Premio Norte-Sur de manos del presidente portugués Aníbal Cavaco Silva, en 2014

LISBOA (AP).— Rahim Al-Hussaini fue nombrado ayer como el nuevo Aga Khan, líder espiritual de los millones de musulmanes ismaelitas del mundo, tras el fallecimiento de su padre.

El hombre, de 53 años, fue designado en el testamento de su padre como Aga Khan V, el 50o. imán hereditario de los musulmanes ismaelitas. Su padre falleció apenas un día antes en Portugal.

El Aga Khan es considerado por sus seguidores como un descendiente directo del profeta Mahoma y es tratado como jefe de estado. La Red de Desarrollo Aga Khan y la comunidad religiosa ismaelita anunciaron anteriormente que Su Alteza el príncipe Karim Al-Hussaini, el Aga Khan IV y 49o. imán hereditario de los chiíes ismaelitas, había fallecido rodeado de su familia.

El príncipe Rahim es el hijo mayor del anterior Aga Khan. Se educó en Estados Unidos, donde estudió literatura comparada en la Universidad de Brown, y ha formado parte de los consejos de diversas agencias de la Red de Desarrollo Aga Khan, la principal organización filantrópica del líder espiritual, según un comunicado que ésta emitió ayer.

La organización se ocupa principalmente de cuestiones de atención sanitaria, vivienda, educación y desarrollo económico rural. Afirma que trabaja en una treintena de países y tiene un presupuesto anual de unos mil millones de dólares para actividades de desarrollo sin fines de lucro.

Cuidado del planeta

La Red de Desarrollo Aga Khan indicó que el príncipe Rahim mostró un interés especial en el trabajo de ese organismo para combatir el cambio climático y proteger el medio ambiente.

La reina Isabel de Inglaterra otorgó al difunto Aga Khan el título de Su Alteza en julio de 1957, dos semanas después de que su abuelo, el Aga Khan III, lo nombrara inesperadamente heredero de la dinastía familiar de 1,300 años como líder de la secta ismaelita.

Con el paso de las décadas, el difunto Aga Khan se convirtió en un magnate empresarial y filántropo, moviéndose con facilidad entre lo espiritual y lo mundano. Defensor de la cultura y los valores islámicos, fue considerado ampliamente como un constructor de puentes entre las sociedades musulmanas y Occidente, a pesar de —o quizás debido a— su reticencia a involucrarse en cuestiones políticas.

Existe una red de hospitales que lleva el nombre del Aga Khan distribuidos en lugares donde la atención médica era escasa para la población más pobre, como Bangladesh, Tayikistán y Afganistán, donde invirtió decenas de millones de dólares en el desarrollo de las economías locales.

Los ismaelitas han vivido durante muchas generaciones en Irán, Siria y el sur de Asia antes de establecerse también en el este de África, Asia Central y Oriente Medio, así como, más recientemente, en Europa, América del Norte y Australia. Consideran un deber dar un diezmo de hasta 12.5% de sus ingresos al Aga Khan, que actúa como administrador.

Shenila Khoja-Moolji, profesora asociada en la Universidad de Georgetown que investiga las sociedades musulmanas, explicó que los ismaelitas recurren al Aga Khan en asuntos de fe y vida cotidiana, y a menudo se refieren a él “como una figura paternal”.

El príncipe Rahim tiene tres hermanos: dos varones y una mujer.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán