“La música es un poder que nos supera, uno tiene que estar lo más abierto posible en el alma y el corazón para convencer a la orquesta de que se abra también y, mientras más uno esté abierto, más posibilidades hay de que en ese momento pase algo, que entremos de una manera y salgamos de otra”, dijo Roberto Beltrán.
“Es responsabilidad del director buscar la magia, aunque ésta no se deje agarrar”, agregó el director huésped de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY) para los conciertos de pasado mañana viernes y el domingo.
El trompetista Rob Myers será el solista invitado.
“Siempre que regreso me pongo muy contento, es una orquesta que conozco muy bien y quiero mucho”, aseguró el maestro Beltrán, en rueda de prensa para anunciar el programa que la OSY interpretará pasado mañana, a las 8 de la noche y el domingo 16 al mediodía, en el Palacio de la Música.
En el encuentro con los medios, el maestro Beltrán, quien actualmente radica en los Países Bajos, dio a conocer que la orquesta interpretará “Obertura trágica” de Johannes Brahms, el Concierto para trompeta y cuerdas de Vyacheslav Kruglik y la Sinfonía número 2 de Robert Schumann.
Tras admitir que el programa podría considerarse tradicional, pues empieza con una obertura, sigue con una obra moderna y contrastante y finaliza con una sinfonía, el maestro Beltrán subrayó que la realidad es que es demandante.
Virtuosa
Antes, el director había asegurado que el Concierto para trompeta de Kruglik es una obra muy virtuosa y extremadamente demandante para el solista. “Es una especie de cohete espacial porque empieza y no se detiene y no deja de exhibir acrobacias hasta el mero final. La obra no descansa nunca”.
Sobre la pieza, Myers, trompetista de la OSY, informó que será la primera vez que se toque fuera de Rusia y que él la descubrió hace apenas cinco años. Pretendía tocarla en la presentación de noviembre de 2020, en el primer concierto que la OSY dio de forma presencial luego del cierre por la pandemia del Covid-19.
“La pieza fue escrita en 2014. Yo estoy en contacto con el compositor y me dijo que este concierto que vamos a dar este viernes es el estreno fuera de Rusia. Yo soy el segundo trompetista que la toca”, apuntó Myers.
En el caso de la Sinfonía número 2, Roberto Beltrán afirmó que hay que estudiarla con mucha anticipación y reflexionar sobre ella y entender qué le estaba pasando a Schumann en ese momento de su vida.
Nostalgia universal
“Es una obra cíclica. Es una sinfonía que retrata de manera clara y nítida la enorme sensibilidad del compositor. Retrata en mi opinión la enorme nostalgia con la que vivía Schumann, una nostalgia universal”.
Compartió que la obra tiene momentos de mucha sensibilidad y de mucho júbilo, además de que cuenta con una de las introducciones más hermosas de la historia de la música.
Los boletos para el concierto se venden en taquilla.— JORGE IVÁN CANUL EK
De un vistazo
Trabajo difícil
“No quiero parecer exagerado, pero el trabajo del director es muy difícil, más difícil de lo que parece, nada más que nosotros tenemos la responsabilidad de hacerlo ver fácil porque la música tiene que fluir de una manera natural y se tiene que sentir legítimo”, dijo el maestro Roberto Beltrán.
Disciplina
Agregó que cualquier programa es muy demandante para cualquier director. “Tiene como dos retos muy distintos. El reto con respecto a la obra solista es que, técnicamente, hay que tener mucha disciplina porque la orquesta necesita del director en muchos momentos para poder tener el ritmo y el tiempo correcto y poder acompañar al solista”.
Bromista
Beltrán y Rob Myers ya habían hecho mancuerna en noviembre de 2020. “La última vez que vine tuve de solista a una persona que se parece mucho a él”, dijo el director en broma, refiriéndose a trompetista, solista en plena pandemia.
