Con asombro leí la noticia: en Chichén se le rinde un homenaje a Felipe Carrillo Puerto con un mapping.

Lo desconcertante de la noticia proviene del hecho de que Felipe fue cercano amigo de Thompson y este fue quizás el primer saqueador de piezas arqueológicas de Chichén Itzá. Thompson dragó el cenote con las destrucciones relativas. Edward Thompson era dueño de la hacienda Chichén, que contenía todas las ruinas y el cenote. Hubo una voz que negaba que la hacienda era propietaria de todo, la de Teoberto Maler. Sin embargo, este reparo no tuvo trascendencia.

Carrillo Puerto estaba tan a gusto con el tal Thompson que le hizo la carretera. Carrillo supo al detalle de estas maniobras por Alma Prescot Sullivan, conocida como Alma Reed. La señora Reed le hizo una larga entrevista a Thompson sobre sus malabares en Chichén Itzá. Algunos piensan que Felipe actuó de esa manera consciente de que la herencia maya podía salvarse en manos de los saqueadores, así fueran extranjeros. En contrario, si esos tesoros se quedaban en manos de los herederos mayas se podían perder.

Cuando la desgracia abatió a Carrillo Puerto, Thompson tomó las de Villadiego y no viró a ver. Parecía que estas contrahechuras ya no ocurrían. Pero siempre hay una oportunidad.

Cronista de la ciudad.

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