Antonia Mendoza Ríos fue una destacada pianista, compositora y maestra yucateca del siglo XX, cuyo legado dejó huella en quienes buscan referentes femeninos en la música. Su historia, aunque no muy conocida, es la prueba de talento y perseverancia en un ámbito en que predominan los hombres.
Para Melanie López Herrera, el interés en conocer compositoras surgió cuando cursaba la licenciatura, ya que en su clase de historia de la música notó la falta de representación femenina. Y fue su maestro quien la animó a buscar a las mujeres en esta disciplina; de ahí conoció a Antonia Mendoza.
“Siempre se nos habla de varones, de música escrita por hombres, de todo el canon de las artes”, recordó en la ponencia concierto que ofreció anteayer en el Centro Cultural “Ricardo López Méndez” (Cordemex).
Su búsqueda la llevó hasta la casa de la hija de la compositora, la maestra María Elena García, quien le mostró el acervo de su madre: fotos, partituras escritas a mano, notas de periódico y programas de conciertos.
Antonia Mendoza empezó a estudiar música a los cinco años y se formó en el Conservatorio de Música del Estado, ahora Centro Estatal de Bellas Artes. Sus maestros fueron nombres conocidos, como Filiberto Romero, Adelina González, Gustavo Río Escalante y Amílcar Cetina. A los 14 años compuso su primera obra, el bambuco “Recuerdos de mí”. Posteriormente al fallecimiento de su esposo en 1936 creó “Vals romántico”, una pieza para piano en solitario.
En 1958 escribió “Serpiente Embrujada”, ballet de carácter sinfónico basado en una leyenda maya de Margarita Acosta Franco de García. Lo compuso para piano y luego se hizo un arreglo para orquesta sinfónica.
Antonia Mendoza dejó un catálogo amplio de obras: piezas románticas, folclóricas, académicas y religiosas. Creó música para piano, misas para órgano y piezas inspiradas en la cultura maya.
Entre sus canciones, destacan algunas con letra propia y otras con textos de poetas como Alfonso García, Rómulo Rozo y Manuel Montes de Oca. Entre las que son de su completa autoría están “Imagen soñadora”, “Recuerdos de mí”, “Golondrina peregrina”, “Volvamos de nuevo”, “Cuando mañana”, “Amor a mi destino”, “Alma tropical”, “Otra vez tuya” y “Un solo corazón”.
Aunque el acervo de la compositora estaba resguardado en el centro de investigación musical “Gerónimo Baqueiro Fóster”, al momento de pedir información la respuesta no fue la esperada para López Herrera, puesto que solo le dieron un libro que incluía la biografía de Mendoza Ríos en apenas un cuarto de página.
E incluso escuchó un comentario fuera de lugar sobre el aspecto de la compositora. “Se hizo un comentario irrelevante acerca de su físico, como si fuese obligación de las mujeres cumplir con un canon estético hegemónico. Totalmente irrelevante, lo que a mí me interesaba era su música”.
Gracias a la familia de la compositora fue que encontró la información que buscaba. Pero lo ocurrido en el acervo solo demostró los obstáculos de las mujeres en la música y que siguen presentes hasta la fecha.
La ponencia-concierto cerró con la interpretación de Melanie López de tres piezas de la compositora: “Vals romántico”, “Volvamos de nuevo” y “Lindo Yucatán”, estas dos últimas con Gabriela Aldana en la voz.— KARLA ACOSTA CASTILLO
