“Lo único que hay que hacer para vivir es tener confianza en Dios y rezarle”, afirmó María del Carmen Wong Mayín, quien el pasado 13 de abril cumplió 90 años.
De raíces chinas y con espíritu profundamente creyente, la dama meridana expresó que el secreto para vivir muchos años está en agradecer a Dios cada día. “Hay que dar gracias por lo que nos da todos los días”, aseguró.
“Así le digo: ‘Señor, estamos aquí, tú eres mi consuelo y tú me lo vas a componer’. Lo único que hay que hacer para vivir es tener confianza en Dios y rezarle por toda la familia, por todo lo que nos rodea; así nos vamos rodeando de pura gente maravillosa”, comentó doña María del Carmen, madre del arzobispo de Xalapa, monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, así como de Wilbert Jesús, Julio, Marta y Javier.
La cumpleañera, de voz pausada y mirada luminosa, afirmó que basta con pedirle a Dios para recibir todo lo necesario. “Disfruto de la comida y de todo, pero ahora en menor cantidad. Tomo mi café, chocolate, atole… todo”, expresó con una sonrisa.
Reconoció que, a su edad, enfrenta algunos problemas de salud, como los relacionados con el estómago y la presión arterial, pero agradece tener médicos maravillosos que considera como parte de su familia. “Dios me ha concedido 90 años maravillosos, eso sí, siempre sirviéndole a Él”, dijo.
A sus nueve décadas, doña María del Carmen continúa siendo voluntaria vicentina. “Sigo siendo vicentina, tengo un comedor y sigo sirviendo. Servir al prójimo es una gran motivación de vida, y san Vicente te enseña a amar a todos los pobres. No hay que averiguar qué les pasa; si tienes algo, dáselo, porque ellos lo necesitan”, explicó.
Sobre sus hijos, compartió con orgullo que cada uno es diferente, pero tener uno que es arzobispo lo considera un regalo divino. “Dios me dio cinco regalos y no sé cuántos nietos y bisnietos que son preciosos”, comentó. Actualmente tiene once nietos y cinco bisnietos.
¿Qué se necesita para vivir muchos años?
María del Carmen exhortó a los jóvenes a tener una vida sana si desean vivir muchos años felices. “Primero, que estén con Dios. Segundo, que se quieran a sí mismos, porque quienes toman alcohol o se drogan es porque no están contentos consigo mismos. Deben pensar que Dios nos pone donde debemos estar, y en ese lugar hay que trabajar, en lo que sea”.
Con convicción afirmó que “con Dios en tu vida lo tienes todo, porque ¿quién no tiene problemas? Hasta el papa Francisco los ha tenido, y él es un santo. Esta vida es una batalla constante, y la vida feliz vendrá cuando llegues con el Señor. Pero hay que procurar no llegar con las manos vacías”.
Recordó que fue hija única y que le gusta rodearse de personas. “Estoy encantada. Todos los que me han acompañado son mis amigos. Ahora, a mis 90 años, tengo grupos de amigas con quienes estudié en la primaria. Nos vemos jueves y viernes. Nos casamos, enviudamos, tenemos los mismos 90 años y aquí estamos, dando lata”, expresó entre risas.
Al llegar a esta edad, dijo que ya no le pide nada más a Dios, salvo una cosa: “Que me ayude a llegar con Él cuando quiera, y que no tenga miedo”.
“Nunca pensé llegar a los 90 años. Esto es un regalo de Dios, y más aún porque llego acompañada de mis hijos y una familia numerosa, la que siempre soñé”, compartió.
“Todos mis hijos son maravillosos y tengo muchas amigas, porque yo soy muy amiguera. Entonces, digo: todo me lo ha dado Dios. No le puedo decir nada porque ya se pasó conmigo de tantas bendiciones”, expresó con gratitud.
María del Carmen Wong Mayin nació el 13 de abril de 1935 en Mérida. Es hija de Julio Wong Lee y María del Carmen Mayín Ruiz de Wong. Lleva más de 25 años como miembro activa de la Sociedad de San Vicente de Paúl
Celebra agradecida
Con motivo de su cumpleaños número 90, doña María del Carmen Wong Mayín dio gracias a Dios en una misa celebrada la noche del martes en la capilla de San Jorge.
La ceremonia fue presidida por su hijo el arzobispo de Xalapa, monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, y concelebrada por el presbítero Antonio Escalante Pantoja. Se elevaron oraciones por doña María del Carmen, quien estuvo acompañada, además de sus hijos, por nietos, bisnietos y amigos.
Conmovida, la homenajeada expresó su gratitud: “Dios me ha concedido mucho. Aunque fui hija única, siempre me gustó la gente y le pedí a Dios que me diera muchas personas a quienes servir. Hoy puedo decir que no me puedo quejar: me dio cinco hijos maravillosos, nietos bellísimos y bisnietos aún más hermosos.
“Además”, continuó durante su mensaje, “el verles aquí a ustedes… para mí ya son parte de mi familia porque creo que a todos les he demostrado que les tengo cariño, no de amistad, sino cariño muy especial y ustedes me lo devuelven”.
La señora Wong Mayín, quien nació el 13 de abril de 1935 en Mérida, es hija del matrimonio que formaron Julio Wong Lee y María del Carmen Mayín Ruiz. Sus hijos, en orden de nacimiento, son: Wílbert Jesús, Jorge Carlos, Julio, Marta de Castillo y Javier.
Desde hace más de 25 años forma parte activa de las Damas Vicentinas, con las que ha ofrecido servicio constante a personas en situación vulnerable.
La voz materna
En su homilía, el arzobispo Jorge Patrón reflexionó sobre el don de la maternidad y el papel de las madres como reflejo del amor de Dios.
Dijo que el modo en el que se experimenta el amor de Dios, la presencia de Cristo Resucitado es cuando escuchamos a Dios llamándonos por nuestro nombre.
“¿Y quién es la primera persona que nos llama por nuestro nombre? La mamá. Y lo hace incluso antes de nacer. La madre representa el cariño y la voz de Dios, porque es quien comienza a conocer a su hijo sin haberlo visto aún”, señaló.
El prelado yucateco recordó que la forma en que las madres llaman a sus hijos es única y personal, pues cada uno tiene su historia. “La madre es la primera en experimentar el misterio de la vida. Nosotros, como hombres, solo escuchamos ese relato como algo de otro planeta”, compartió.
El arzobispo también agradeció a su madre por enseñarle a tratar a las personas con respeto y cariño, y celebró poder compartir esa fecha especial rodeado de su familia de sangre y la comunidad de fe.
Durante la ceremonia, a la que asistieron hijos, nietos, bisnietos, familiares y amigos de la homenajeada, también se pidió por la salud de doña María del Carmen, así como por el eterno descanso del papa Francisco, quien falleció anteayer lunes.
Al término de la misa, su nieta Astrid Castillo Patrón dedicó un mensaje lleno de afecto y agradecimiento por las enseñanzas, el amor y el ejemplo de fe de su abuela. Posteriormente, la homenajeada entonó un canto a la Virgen María acompañada de sus hijos y posó para fotografías familiares.
Monseñor Patrón Wong estará durante algunos días en Mérida y mañana jueves 24, a las 7:30 p.m., celebrará la Eucaristía como parte de la novena al Divino Niño en la parroquia de Cristo Rey y Santa María de Guadalupe-Santuario del Divino Niño Jesús, con el padre párroco Emir Pérez Cabrera.






