Las altas temperaturas representan un riesgo significativo para la salud, en especial para los adultos mayores, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El organismo señala que las personas mayores de 65 años son más vulnerables a los efectos del calor extremo debido a su capacidad reducida para regular la temperatura corporal y a la presencia de enfermedades crónicas, como presión alta, diabetes, etc.
Una de las recomendaciones que pueden ayudar a proteger a los adultos mayores son mantenerse frescos y bien hidratados. Es importante que tomen agua regularmente, incluso si no sienten sed.
De igual forma se deben evitar bebidas azucaradas, alcohólicas o con cafeína, ya que pueden contribuir a la deshidratación.
Evitar la exposición directa al Sol durante las horas más calurosas del día; lo ideal es permanecer en lugares frescos y sombreados. Si es necesario salir, usar ropa ligera, de colores claros y un sombrero para protegerse de los rayos solares.
También se debe procurar crear ambientes frescos en el hogar, es decir, usar ventiladores o aire acondicionado para mantener una temperatura agradable. Si no tienen aire acondicionado, se puede acudir a lugares públicos equipados con ellos, como centros comerciales.
También se deben evitar actividades físicas intensas. Los adultos mayores no deben realizar ejercicios extenuantes durante las horas de calor. Si desean estar activos, lo más recomendable es hacer actividades ligeras en las primeras horas de la mañana o al caer la tarde.
Otra sugerencia es monitorear los signos de golpe de calor. Es importante estar atentos a síntomas como mareos, náuseas, piel caliente y seca, confusión o pérdida de conciencia. Si se presenta alguno de ellos, se debe buscar atención médica.
Se recomienda que familiares, amigos o vecinos visiten o se comuniquen con los adultos mayores para asegurarse de que estén en un ambiente fresco y bien hidratados, así como que la persona esté informada de las previsiones meteorológicas y alertas de calor para tomar medidas.
La prevención es clave para reducir los riesgos asociados al calor extremo y garantizar el bienestar.



