Con el objetivo de abrir un espacio de reflexión sobre el patrimonio material e inmaterial, ayer dio inicio un nuevo ciclo de conferencias en la Biblioteca Yucatanense, ubicada en el Centro Histórico.
La primera charla, titulada “Arquitectura del pasado: Lo material desvanecido”, fue impartida por el profesor Aurelio Sánchez Suárez, académico de la Universidad Autónoma de Campeche y coordinador del área de Ciencias Sociales.
Durante su intervención, Sánchez Suárez abordó la pérdida de construcciones históricas que son reemplazadas por estacionamientos o espacios comerciales, como la contraesquina del convento de Monjas, lugar donde alguna vez estuvo Porfirio Díaz. “Se han perdido, en algunos casos, por ignorancia o intereses privados, y no se les reconoció su verdadero valor. A nivel internacional, se establece que estos elementos son patrimonio cultural; la Unesco los considera en la categoría más alta que puede tener un bien”.
Explicó que el patrimonio se clasifica en tres grandes categorías: histórico, artístico y arqueológico, diferenciadas por etapas de producción. “No se trata únicamente de las características físicas del edificio, salvo en el caso del patrimonio artístico, que sí implica una valoración estética. Es ese legado material lo que podemos perder para siempre, dejando fuera lo inmaterial: lo que recordamos, lo que significan los sitios donde alguna vez hubo edificaciones”, señaló.
Sánchez Suárez hizo hincapié en cómo lo inmaterial suele quedar en el olvido. “Lo que nos ata a esos lugares se discutió por primera vez en la Carta de Ecatepec en 2013, donde se expone la relación entre lo material y lo inmaterial. Desde los basamentos prehispánicos hasta calles como la de Lo Imposible en Mérida, mucho se ha destruido en nombre de la modernidad”, dijo.
Finalmente, invitó a mirar al pasado con respeto y a valorar lo que aún conservamos. Subrayó que, afortunadamente, hoy en día existen leyes que protegen el patrimonio y una sociedad más consciente del tema.
“Debemos aprender a valorar más allá de lo turístico. Cada lugar tiene una historia; no se trata solo de la estructura física del edificio, sino de lo que representa. Esa es la clave para preservar la identidad de todo un estado”.— Vanessa Argáez
