La alpinista mexicana Karla Wheelock comparte su visión sobre la felicidad, el liderazgo y el poder de creer en uno mismo durante su visita a Mérida, invitada por EO Mérida para dictar la conferencia magistral “Estoy más allá del éxito” , junto al conferencista Simón Cohen en la Universad Anáhuac Mayab.
Con una sonrisa serena muy honesta, Karla, primera iberoamericana en conquistar las Siete Cumbres y primera latinoamericana en subir el Everest por su cara norte, ofreció al Diario una charla íntima en la que reveló el origen de su felicidad, sus luchas como pionera en el alpinismo y su compromiso con el liderazgo juvenil.
“Estar en la montaña es como conectarme a una batería de energía y alegría”, dijo al recordar una expedición a la Antártida, donde arrastró 30 kilos de equipo con temperaturas de menos 56 grados. “Cuando regresé, mis amigas me preguntaban por qué estaba tan feliz. No entendían cómo podía sonreír tanto después de algo tan rudo, pero para mí, eso es felicidad; hacer lo que amas, aunque duela”.
Aunque en sus inicios la motivaba alcanzar la cumbre —ver el horizonte desde el punto más alto del continente, dice— , con los años su visión maduró. “Hoy la cima es un bono. Lo que más disfruto es el proceso: desde la planeación, la convivencia con el equipo, hasta los desafíos que fortalecen el carácter. Cada obstáculo en el camino hace que el triunfo sea más significativo”.
“Las primeras montañas que tuve que escalar fueron mentales, no físicas. Luchar contra los prejuicios, los estereotipos, el rechazo”.
Karla inició su carrera en un ambiente abiertamente masculino. “Me decían que era un deporte de hombres, que una mujer sería una carga para el equipo”.
A la hora de buscar patrocinadores, también afrontó discriminación.
“Preferían apoyar a un hombre porque ‘con una mujer sería un desperdicio’”.
Pero ella nunca dudó. “Los demás sí, pero yo no. Yo sabía que se podía, no sabía cuándo, pero tenía la certeza”.Su respuesta fue profesionalizarse, prepararse física y mentalmente, y mantener siempre sus principios, así como también escuchar a su niña interior.
“Hubo marcas que me ofrecían mucho dinero por decir que usaba sus productos, aunque fuera mentira. Me negué. No quería poner mi nombre en algo que iba en contra de mis valores”.
“Cuando era niña soñaba con correr por las montañas como Heidi”, recordó con nostalgia. “Y ahora, al mirar atrás, le diría a esa niña: ‘¡Qué bueno que te escuchaste!’. A pesar de quienes decían que estaba loca, que eso no era para mujeres. Qué bueno que no les hiciste caso”.
Para Karla, la pasión y la felicidad son brújulas internas. “Haz lo que te haga sonreír. Ahí está tu Norte”.
Karla aporta una poderosa analogía entre el alpinismo y el emprendimiento. “Mi carrera fue un proyecto emprendedor: tuve que crear una marca, administrar recursos, conseguir patrocinios y mantenerme fiel a mis principios”, dijo.
“En los negocios, como en la montaña, sabes que habrá viento, frío, obstáculos. Ya lo sabes. Prepárate. El entrenamiento mental es tan importante como el físico. Hay que nutrir la mente, saber levantarse después de una caída y seguir”.
La clave, añadió, es crear un círculo virtuoso: “Haces lo que amas, te capacitas para hacerlo mejor y eso te motiva a seguir creciendo. Esa es la verdadera ascensión del ser humano”.
Actualmente, Karla dirige su fundación, que trabaja con jóvenes en el desarrollo del liderazgo ético y sustentable. “Durante años premiábamos proyectos sociales con expediciones a la Antártida. Ahora estamos trabajando en una nueva etapa del proyecto en la Patagonia chilena”, explicó.
Además, está desarrollando una serie de cuentos infantiles basados en sus expediciones a las Siete Cumbres. Dos de los siete libros ya han sido publicados, y busca inspirar a nuevas generaciones desde la infancia.
También tiene en marcha un proyecto de creación de “refugios” para mujeres: espacios seguros donde puedan fortalecerse, apoyarse mutuamente y liderar juntas.
Para cerrar, Karla lanzó un mensaje claro a la juventud: “Vuelvan a ustedes mismos. Hoy hay tantas distracciones externas, tantos filtros y apariencias, que se nos olvida mirar hacia adentro”.
“Cada quien trae su mochila, con sus talentos y herramientas. Si no la revisas, si no sabes qué llevas dentro, no vas a poder ponerlo al servicio de los demás”. Y concluyó: “Más que buscar un ‘like’, busquen un ‘me reconozco’. Eso es lo que cambia el mundo”.— Darinka Ruiz Morimoto
De un vistazo
Karla Wheelock
Nació en Coahuila en 1968. Es abogada y alpinista, primera latinoamericana en subir el Everest por la cara norte (1999), primera iberoamericana en completar las Siete Cumbres y creadora de la Fundación Karla Wheelock para Liderazgo Juvenil. Autora y conferenciante internacional. Ha promovido la educación ambiental y el empoderamiento de las mujeres desde diversas trincheras.



