Esta semana, Mérida se convierte en un escenario privilegiado para el canto, la técnica vocal y la ópera.
El reconocido contratenor mexicano Héctor Sosa ha llegado a la ciudad para compartir con estudiantes, melómanos y curiosos del arte vocal una serie de actividades que prometen ser un parte aguas en la formación y la apreciación del canto en Yucatán.
En colaboración con Casa Sympho y Casona 333, el maestro Sosa —pionero de la tesitura de contratenor en México— imparte a partir de ayer y hasta el 6 de junio el taller intensivo “La técnica vocal en el canto operístico”, enfocado en los principios fundamentales que hacen vibrar una voz sin micrófono en medio de una orquesta.
En su clausura, el propio maestro dará muestra del dominio técnico y artístico que ha forjado a lo largo de más de cuatro décadas de carrera. Postura, respiración, emisión, impostación y resonancia, todo desde la experiencia escénica real.
Para quienes no lograron acceder al curso, ya que fue limitado a 10 personas, la semana ofrece otros momentos imperdibles.
Mañana, a las 18 horas, en Casa Sympho, se ofrecerá una conferencia gratuita con el mismo título del taller, en la que el maestro Sosa desarrollará los principios de su enfoque vocal.
Además, el jueves 5 a las 19 horas, en Casona 333, se presentará el libro “Las vicisitudes del contratenor”, una publicación que recorre el camino poco visible —y a veces poco comprendido— de esta rara pero fascinante tesitura que desafía convenciones sonoras y culturales, donde además compartirá con los especialistas del ramo musical Ariel Avilés, Alejandro Basulto, Jonathan Rentería y Andrea Priscila Gutiérrez.
Los eventos (excepto el taller) son abiertos al público y con entrada libre, con opción de cooperación voluntaria. Una gran semana para la música, el canto y, sobre todo, para dejarse tocar por la voz… esa que no entra por los oídos, como bien dice el maestro, sino por la piel.
Finalmente, el viernes 6, a las 19 horas, será la clausura del curso, con la Gala de Ópera de los alumnos y el maestro Sosa, acompañados de la pianista Adriana Peraza, con cupo limitado y costo de 250 pesos por persona. Las reservaciones se reciben en el número telefónico 9999 00-39-15.
En entrevista con el Diario, el maestro Sosa no escatimó en sinceridad ni pasión. Su visita a la ciudad es fruto del trabajo de Casa Sympho y su directora Andrea Gutiérrez, a quien el cantante agradece por abrir espacio a la ópera y apostar por una propuesta que, aunque técnica, está profundamente viva y es muy humana.
“Lo que veo en todo el país —dijo— es una ausencia preocupante de técnica vocal. Muchos jóvenes buscan cursos, pero se habla poco del mecanismo funcional que permite cantar bien. Lo que yo enseño es lo que me ha servido durante más de cuatro décadas. Y si ha servido tanto tiempo, es porque funciona”.
Sosa, quien retomó su carrera vocal hace menos de un año tras un periodo dedicado a la docencia, considera urgente hablar con claridad sobre la preparación vocal, especialmente en regiones como Yucatán, donde asegura que hay talento de sobra, pero falta acompañamiento técnico y verdadero apoyo institucional.
Aún hay prejuicios
Con la autoridad de quien ha vivido en carne propia los retos de una tesitura inusual, el maestro también abordó sin rodeos los estigmas que han rodeado a los contratenores en México.
“Yo fui el primero en cantar con esta voz aquí. Cuando empecé, la gente lo asociaba con Farinelli y pensaban en castración. Hoy sabemos que es una voz natural, pero sigue habiendo prejuicios. El machismo y la homofobia pesan. Suena femenino y eso, en un país como el nuestro, genera rechazo”, apuntó.
El libro que presentará pasado mañana explora precisamente estas tensiones: la belleza vocal, la identidad, el prejuicio, la historia y la necesidad de abrir oídos y corazones a nuevas formas de expresión.
Ante la pregunta recurrente sobre si la ópera sigue siendo un arte para élites, el maestro Sosa fue enfático: “La ópera no debería ser elitista. El acceso está ahí: hay videos gratuitos, conciertos con entradas simbólicas, conferencias abiertas. Lo que falta es motivar a la gente. La ópera, o se ama o se odia. Pero hay que darle una oportunidad”.
Recordando su infancia en los pasillos del Palacio de Bellas Artes —literalmente su patio de juegos—, y haciendo un llamado a que artistas y no burócratas sean quienes dirijan la cultura, Sosa cerró con una reflexión poderosa: “México es un semillero de voces. Lo que necesitamos es formación, pasión y espacios como estos para hacerlas florecer”.
El tenor y maestro, con más de cuatro décadas de trayectoria internacional, no duda en calificar de “involución” el panorama sonoro actual. “Cada vez oímos música de peor calidad”. Para él, el oído se está atrofiando por el consumo de música comprimida.
“Los chicos ahora no saben qué es estereofonía, monaural o sonido 3D. No distinguen una melodía, ya no digamos el ritmo. Hay una pérdida real de sensibilidad”, afirma.
En este contexto, destaca la responsabilidad compartida entre familias, gobierno y sociedad civil para revertir esta tendencia. Confiesa que Casa Sympho ha encontrado en estos encuentros una forma de resistir la apatía institucional.
“Si yo le propongo esto al gobierno local, me mandan a 2030. Pero Casa Sympho dijo: sí me interesa, hagámoslo. Esa es la diferencia entre tener voluntad o estar sentado en el escritorio. El presupuesto no es el problema. El problema es la falta de visión o de ganas”, reprochó Sosa, quien también es artista comisionado por la Coordinación Nacional de Ópera del Palacio de Bellas Artes.
Andrea Gutiérrez, fundadora y directora de Casa Sympho, complementó la reflexión con una visión optimista pero firme: “Lo que buscamos es que la gente no sólo piense en ir a un concierto, sino en construir recuerdos. Si tú llevas a tu hijo a una presentación, ese recuerdo se le queda. El arte forma parte de ti también”.
Ambos artistas coinciden en que una verdadera transformación cultural pasa por una formación desde casa.
Con esta gran semana reafirma su apuesta por el acceso democrático a una educación musical de calidad.
“En enero hicimos otro programa y se llenó. Este curso también tiene cupo lleno. Y lo más importante: estamos sembrando interés y abriendo puertas”, destaca Andrea.
Las actividades están aquí en Mérida. “Tener algo así en tu ciudad es importantísimo. Yo tuve que irme a estudiar fuera, y eso implicó muchos sacrificios económicos. Hoy, los jóvenes ya no tienen que pasar por eso”, añade la también cantante de ópera.
Al final, la música no sólo es formación técnica: es una vía para formar mejores ciudadanos, más sensibles, más atentos, más humanos.— Darinka Ruiz Morimoto
“Lo que veo en todo el país es una ausencia preocupante de técnica vocal. Se habla poco del mecanismo funcional que permite cantar bien”
