¿Qué tanto desea enfermarse un hipocondríaco? Quizá lo suficiente para decirle al mundo: “¿Ven? ¡Se los dije!”
Entre lo que queremos y lo que creemos querer hay un abismo. Y ahí se esconde la contradicción que nos drena.
Una madre jamás odiará a su hijo, pero por miedo puede cortarle las alas y empujarlo a una vida quieta: “para que no sufra”. ¿De verdad lo protege… o se protege ella?
Nos pasa a diario. Nos inscribimos en Ingeniería sin saber si queremos ser ingenieros. Vamos al nutriólogo “para bajar de peso”, pero no cambiamos hábitos. Decimos querer salud, pero repetimos “no puedo” más que “voy a hacerlo”.
Postergamos conversaciones incómodas, reclamamos mañana, perdonamos después. Y así alimentamos una identidad que no está alineada con lo que, en el fondo, anhelamos.
UNA SOLA PREGUNTA , PERO RESPONDETE BIEN , ES A TI … ES CONTIGO
Estás haciendo las cosas para lograr lo que quieres ?
La respuesta suele doler, porque exponen nuestras lealtades ocultas: al miedo, al “te lo dije”, al drama, y de ahí observa tu discurso … lee de nuevo la pregunta y responde con un monosílabo : SI o NO . Ya después , puedes hablar 100 horas y decirnos mil razones disfrazadas de excusas . Pero al final del ahí tienes tu respuesta.
Si respondiste ‘sí’ y aún hay frustración, ajusta esto :
Cómo alinearte
1. Acepta el deseo real. Querer descansar también es válido; dejar un proyecto, también.
2. Nombra sin disfraz. “Quiero” o “no quiero”, pero con claridad.
3. Comprométete al nivel del deseo. Vida de 10 exige esfuerzo de 10; compromiso de 4 nunca llegará.
Cuando tu palabra y tu acción se abrazan, la energía deja de fugarse y la abundancia puede aterrizar. De lo contrario, sigues llenando cajones con “mañanas” que nunca llegan.
El siguiente capítulo de tu novela no lo escribe el destino; la dicta tu discurso interno. Lo dictas tú.
Soy Alejandro Granja Peniche. Comparto mi proceso porque me recuerda el camino y quizá te acompaña en el tuyo.
Cuéntame en redes: ¿qué es lo que de verdad quieres?
Nos leemos el próximo lunes

