En conferencia ofrecida en la sede del Patronato Pro Historia Peninsular (Prohispen), la doctora Blanca Paredes Guerrero, coordinadora del Doctorado Interinstitucional en Ciencias del Hábitat de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) y de la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina, reivindicó la figura del arquitecto yucateco Carlos Castillo Montes de Oca, a quien calificó como una pieza clave —y muchas veces olvidada— de la arquitectura moderna en el Estado.
Durante su intervención, anteanoche, la doctora Paredes realizó un recorrido por la vida y obra del profesional originario de Tekax, quien combinó una formación en arquitectura tradicional con influencias vanguardistas, adquiridas principalmente durante su permanencia en La Habana.
“De esa experiencia trajo ideas urbanísticas innovadoras, reflejadas en zonas como la avenida Colón y la colonia García Ginerés”.
La investigadora subrayó el carácter innovador de Castillo Montes de Oca, quien no solo diseñaba, sino que también construía, producía materiales y adoptaba técnicas extranjeras poco conocidas en la región en su tiempo, como la bóveda catalana o las trabes losa.
Si bien la obra de Castillo es frecuentemente clasificada como “neocolonial”, Paredes considera que esa etiqueta resulta limitada: “Carlos Castillo fue un arquitecto de su tiempo, con una visión internacional y una propuesta local sólida, que supo integrar la técnica con la sensibilidad cultural”.
Entre sus proyectos más emblemáticos se encuentran la transformación del edificio de la Universidad del Sureste (hoy Uady), el Hospital Juárez, la Plaza de Toros Mérida y la iglesia parroquial de Progreso, además de 40 construcciones registradas, que incluyen desde viviendas populares hasta edificios públicos y religiosos.
En la conferencia se presentaron imágenes que ilustran el legado del arquitecto y evidencian su arraigo regional y su capacidad de innovación a partir de una base técnica sólida. “Fue un arquitecto que construyó para todos, que emprendió sin elitismos, que supo absorber su tiempo y transformarlo en arquitectura. Y eso es lo que hoy necesitamos recordar”, concluyó la doctora.— Vanessa Argáez Castilla
