• La Basílica de Guadalupe, en Ciudad de México, lució llena de peregrinos que participaron con devoción en la tradicional Misa del Yucateco
  • A la izquierda, devotos avanzan hacia la Basílica presentando jaranas, y debajo, monseñores Pedro Mena Díaz, Gustavo Rodríguez Vega y Mario Medina Balam encabezan la procesión

Cientos de yucatecos de todas las edades, buen número de ellos ataviados con ternos bordados y guayaberas blancas, se dieron cita la mañana de ayer en la Basílica de Guadalupe, en Ciudad de México, para participar en la tradicional Misa del Yucateco, que se celebra cada año en esta fecha.

La Eucaristía fue presidida por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, quien celebró con los obispos auxiliares monseñores Pedro Mena Díaz y Mario Medina Balam. Como canto de entrada se entonó el tradicional himno “La Guadalupana”.

A nombre del rector del santuario, monseñor Efraín Hernández Díaz, y del arzobispo primado de México, cardenal Carlos Aguiar Retes, el vicerrector de la Basílica, monseñor Gerardo Pérez Gómez, dio la bienvenida a los peregrinos yucatecos.

En representación del gobierno de Yucatán acudió Víctor Martínez López, delegado del Ejecutivo estatal en Ciudad de México.

Durante su homilía, el Arzobispo dirigió un mensaje de esperanza, pero también de alerta ante la creciente violencia en el país y en Yucatán. Señaló que cada día los noticieros reportan asesinatos, desapariciones y hechos que llenan de dolor a miles de familias.

Pidió a los fieles encomendar a la Virgen de Guadalupe la paz de México, e hizo un llamado especial a cuidar a la niñez y juventud, que son tentadas por las drogas “que se distribuyen en cada municipio y comisaría de nuestra arquidiócesis”.

Inspirado en el simbolismo guadalupano, el prelado subrayó que aún falta mucho por hacer para construir la “casita sagrada” que anhelaba la Virgen. “Nuestra madre desea una casa donde todos habitemos como hermanos, donde haya justicia, paz y oportunidades para todos; una casa de la que nadie se vea obligado a escapar en busca de una vida mejor”, expresó.

“La construcción material puede concluir, pero la del hogar debe continuar siempre; el día que no construimos, destruimos”, señaló.

También advirtió sobre el riesgo de caer en devociones vacías. “Es una gran contradicción proclamarse devoto de María y, al mismo tiempo, cometer actos de violencia, corrupción o abuso”, dijo. “Una devoción mariana que no nos lleva a Jesús y al prójimo no es auténtica”.

El prelado invitó a los asistentes a prepararse espiritualmente rumbo al año 2031, cuando se conmemorarán 500 años de las apariciones guadalupanas en el Tepeyac. Además, recordó que en 12 años se cumplirán dos siglos de la peregrinación yucateca al santuario mariano.

“Si para entonces se ha abatido la criminalidad en México, si cesan los feminicidios y toda forma de asesinato, y si todos reconocemos que Dios es dueño de la vida, entonces viviremos una verdadera revolución del amor”, apuntó.

Rodríguez Vega también destacó el papel evangelizador de la Virgen de Guadalupe. “Gracias a su maternal presencia, nuestros antepasados indígenas aceptaron el Evangelio, al leer en su imagen un mensaje que conectaba con su sabiduría ancestral”, explicó.

A casi cinco siglos de las apariciones en el Tepeyac, indicó que “los sencillos leen en esta imagen el lenguaje del amor maternal, los hombres de ciencia se maravillan, y los humildes descubren la grandeza de Dios”.

Finalmente, exhortó a construir la paz desde el hogar: “La paz comienza cuando ponemos en calma nuestros corazones y nuestras mentes delante de Dios, sin buscar escape en el alcohol o las drogas. Solo Jesús puede darnos la paz que el mundo no da”.

Concluyó evocando una enseñanza que recibió de sus padres: “Nos decían que, aunque nos sacáramos una mansión en una rifa, no deberíamos cambiar de casa porque el verdadero tesoro estaba en los vecinos”.

Al finalizar la misa se entonaron las “Mañanitas” y canciones yucatecas en honor a la Virgen. Afuera del templo, la orquesta jaranera Gameba, de Tizimín, puso ambiente con una alegre selección de jaranas.

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.