A la izquierda, “Palacio”, obra de Ai Weiwei, y, arriba, “Charles. Jiwon. Nethaneel. Elena”, de Julian Opie
A la izquierda, “Palacio”, obra de Ai Weiwei, y, arriba, “Charles. Jiwon. Nethaneel. Elena”, de Julian Opie
  • A la izquierda, “Palacio”, obra de Ai Weiwei, y, arriba, “Charles. Jiwon. Nethaneel. Elena”, de Julian Opie

LONDRES (EFE).— El distrito financiero de Londres, conocido como la City, renovó ayer su museo al aire libre con esculturas de Ai Weiwei y artistas emergentes que exploran la naturaleza y los orígenes romanos de la capital británica.

En las calles de la antigua Londinium, todavía con resquicios de su pasado, tiene lugar la decimocuarta edición de la iniciativa “Sculpture in the City (Escultura en la City)”, con 11 piezas, tres de ellas nuevas, que pretenden acercar al público el arte contemporáneo.

En la presentación, ayer, el titular del comité de Cultura, Patrimonio y Bibliotecas de la City, Brendan Barns, se refirió al distrito como “el lugar de nacimiento” de la ciudad, donde las ruinas romanas confluyen con monumentos clásicos como el Puente de la Torre de Londres y rascacielos modernos. “Me pregunto qué hubieran pensado los romanos de estos últimos”, reflexionó.

Tras 15 años al frente de “Sculpture in the City”, la directora artística Stella Ioannou afirmó que cada año el proyecto es diferente, muestra del ritmo cambiante que experimenta la ciudad.

“Esta nueva exhibición explora ideas de memoria, desplazamiento, la historia de la City de Londres (…); la relación entre el conocimiento antiguo y la tecnología moderna y el papel del arte público”, explicó.

Lo más destacado de esta edición es el regreso de Ai Weiwei —quien ya había participado en 2015— con la escultura “Palacio”, parte de su serie “Raíces”, creada en colaboración con artesanos y comunidades brasileñas a partir de troncos y raíces de los árboles Pequi Vinagreiro, en peligro de extinción.

La escultura, en el jardín de la iglesia de San Botulfo y junto a la antigua calzada romana, hace referencia al exilio personal del artista chino, la crisis global de refugiados y la migración de los indígenas de Brasil.

Otra de las nuevas obras, “Dendrófilos”, de las gemelas Jane y Louise Wilson, está oculta bajo las escaleras del rascacielos conocido popularmente como Rallador de Queso y explora la conexión entre los altos edificios de la City y su pasado.

El trabajo incluye grabados de tinta basados en el ADN de madera de roble de hace dos mil años proveniente de excavaciones en el lugar en que se encuentra la sede actual de Bloomberg.

En el mismo espacio en el que se situaban tres esculturas inspiradas en los trencadís de Gaudí, ahora se erige “Looping Loop” de Andrew Sabin, no apto para personas con miedo a agrupaciones de pequeños agujeros, y que recuerda a una colmena o especie de lazo de repostería, pues está hecho con pasta de margarina.

El resto de la ruta, que abarca apenas unas manzanas, se completa con piezas ya presentes en ediciones anteriores, como una bolsa de papel bañada en oro, una valla de madera que explora las barreras que afrontan personas queer y dos esculturas de mármol italiano inspiradas en las estatuas y los bustos antiguos.

“Sculpture in the City” ha congregado 162 obras de 137 artistas desde sus inicios en 2010. Su programación incluye hasta abril de 2026 actividades como una discoteca silenciosa y una dinámica para convertir a niños en pequeños críticos de arte.

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