El próximo domingo 27 celebraremos la V Jornada Mundial de los Abuelos y Adultos Mayores. En un hermoso y profundo mensaje dedicado a los abuelos y adultos mayores, el papa León XIV dice que el Jubileo que estamos viviendo nos ayuda a descubrir que la esperanza siempre es fuente de alegría, a cualquier edad. Asimismo, cuando esta ha sido templada por el fuego de una larga existencia, se vuelve fuente de una bienaventuranza plena.

La vida de la Iglesia y del mundo, en efecto, solo se comprende en la sucesión de las generaciones, y abrazar a un anciano nos ayuda a comprender que la historia no se agota en el presente, ni se consuma entre encuentros fugaces y relaciones fragmentarias, sino que se abre paso hacia el futuro.

Considerando a las personas ancianas desde esta perspectiva jubilar, también nosotros estamos llamados a vivir con ellas una liberación, sobre todo de la soledad y del abandono.

Este año es el momento propicio para realizarla; la fidelidad de Dios a sus promesas nos enseña que hay una bienaventuranza en la ancianidad, una alegría auténticamente evangélica que nos pide derribar los muros de la indiferencia, que con frecuencia aprisionan a los ancianos.

Nuestras sociedades, en todas sus latitudes, se están acostumbrando con demasiada frecuencia a dejar que una parte tan importante y rica de su tejido sea marginada y olvidada.

Frente a esta situación, es necesario un cambio de ritmo, que atestigue una asunción de responsabilidad por parte de toda la Iglesia. Cada parroquia, asociación, grupo eclesial está llamado a ser protagonista de la “revolución” de la gratitud y del cuidado, y esto ha de realizarse visitando frecuentemente a los ancianos, creando para ellos y con ellos redes de apoyo y de oración, entretejiendo relaciones que puedan dar esperanza y dignidad al que se siente olvidado.

Por eso, el papa Francisco quiso que la Jornada Mundial de los Abuelos y los Mayores se celebrase sobre todo yendo al encuentro de quien está solo. Y por esa misma razón, se ha decidido que quienes no puedan ir a Roma este año, en peregrinación, podrán conseguir la Indulgencia Jubilar si se dirigen a visitar un templo destinado a este fin.

Como sabemos, en Yucatán uno de estos templos es la Santa Iglesia Catedral de Mérida. Por este motivo, el próximo domingo 27 a las 8 a.m., el arzobispo monseñor Gustavo Rodríguez Vega, presidirá la Eucaristía por todos los abuelos y adultos mayores; es una oportunidad para celebrar y obtener la indulgencia plenaria en este año Santo Jubilar, como peregrinos de esperanza. Nos reuniremos en el atrio de la Catedral un poco antes de las 8 a.m. para ingresar en procesión a la Catedral y celebrar la Eucaristía. Todos estamos invitados a participar.— Presbítero Alejandro de J. Álvarez Gallegos, coordinador diocesano para la Pastoral de la salud, vida y adultos mayores

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