Gremios hermanos refrendaron su devoción al Santo Cristo de la Transfiguración, ayer, en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, en el barrio del mismo nombre.
El gremio La Perseverancia, como cada año, llegó al mediodía al templo para rendir tributo a Cristo y tomar el relevo del turno de La Caridad Cristiana, en el marco de los festejos dedicados al Hijo de Dios.
Ambas agrupaciones fueron fundadas en 1926, por lo que este año celebran 99 años de existencia. Su presidente es el mismo desde hace varios años: Francisco Javier Viana Góngora, conocido como Panchito.
Los dos gremios mostraron similitudes en su participación en esta festividad religiosa de larga tradición. Se reunieron en el parque del barrio, acompañados por un grupo de devotos, para hacer su entrada al templo sin voladores ni charanga, únicamente con su fe como estandarte, para agradecer los favores recibidos de Cristo.
La Caridad Cristiana hizo su llegada al templo el jueves y, tras concluir su turno de participación, ayer se despidió con un saludo al gremio entrante. Francisco Viana permaneció dentro de la iglesia para recibir a La Perseverancia y despedir a la agrupación saliente, cumpliendo con el protocolo habitual de portar los estandartes.
La Perseverancia presentó un sudario de terciopelo rojo con bordados dorados, entre otros elementos ornamentales, como parte de su ofrenda al Santo Cristo.
Durante la ceremonia, el presbítero Jesús Abelardo Ceballos Solís dio la bienvenida al grupo entrante y expresó palabras de aliento para la continuidad de estas manifestaciones de fe.
Según indicó, Francisco Viana, el próximo año ambos gremios harán su entrada “con bombo y platillo” para celebrar así el centenario de su fundación.
Recordó que, aunque no proviene de familia de gremios, decidió hacerse cargo de estas agrupaciones —incluido el León XIII— para evitar que la tradición desapareciera. “Me involucré, me gustó, y los tomé porque se estaban perdiendo. No quiero que esta tradición muera”, afirmó.
También señaló que cada vez se reúne menos gente en estos festejos, debido a que en el rumbo ya no viven muchos vecinos de largo tiempo, sino personas provenientes del extranjero, y que los jóvenes no se sienten atraídos por este tipo de celebraciones.
Añadió que algunas personas han mostrado molestia por los voladores que se usan durante las festividades, pero recordó que se trata de una costumbre que se cumple solamente una vez al año. “Ellos son los que tienen que adaptarse a las tradiciones del barrio”, recalcó.
Participar en estos festejos le llena profundamente, expresó, porque siente que está cerca de Dios. Asimismo, manifestó su deseo de que las procesiones del Santo Cristo de la Transfiguración vuelvan a recorrer más calles del barrio, como sucedía años atrás, cuando la participación era más nutrida.
Finalmente, aseguró que continuará participando en los festejos con los tres gremios que preside, mientras su salud se lo permita.
Al término de la entrada de La Perseverancia se realizó una convivencia en la casa del presidente, donde se ofrecieron tacos de cochinita a los devotos presentes.— Claudia Sierra Medina


