Desde el 26 de julio se realizan las festividades en honor al Santo Cristo de la Transfiguración en la parroquia de Santiago Apóstol. Sin embargo, fue ayer cuando la devoción alcanzó uno de sus puntos culminantes con una procesión por las calles del rumbo y el tradicional cambio de guardia entre los gremios participantes.
La celebración comenzó con una misa solemne presidida por el padre párroco Jesús Abelardo Ceballos Solís, quien ofreció una consagración especial por la fiesta patronal. Al concluir la ceremonia religiosa, los gremios que en estas fechas veneran al Cristo Negro formaron una valla de honor para dar paso a la imagen.
La procesión, encabezada por el padre Ceballos, recorrió las calles del barrio acompañada por cantos, estandartes coloridos y el fervor de cientos de feligreses. Los participantes entonaban el cántico “¡Que viva Cristo Rey!”, mientras los voladores marcaban el paso de los devotos, anunciando su presencia a los vecinos, quienes salían de sus casas para persignarse y contemplar la escena con respeto.
Al regreso a la iglesia, las campanas repicaron para anunciar la llegada del Santo Cristo, que fue colocado nuevamente al frente del altar. Los estandartes se despidieron en un gesto simbólico y los fieles se acercaron a venerar la imagen antes de continuar con el relevo gremial.
En esta jornada se despidió al gremio Unión y Trabajo, Artes y Oficios y se dio la bienvenida a Fraternidad y Concordia, cuya entrada oficial tuvo lugar a las 12:40 p.m. El padre párroco recibió a los socios con una oración y una bendición.
Los integrantes del gremio, uno de los más numerosos en cuanto a participantes, llegaron vestidos con trajes típicos. Portaban canastas con panes y ramos florales y eran acompañados por una banda de guerra que marcaba el ritmo solemne de la entrada.
Este gremio, fundado en 1907, mantiene una participación activa y continua en las festividades patronales. Su liderazgo ha pasado de generación en generación y está conformado por personas de todas las edades y oficios: jóvenes, adultos mayores, campesinos, amas de casa, maestros y familias enteras.
Nicolás Caamal Contreras, su actual representante, destacó el carácter inclusivo del grupo y su compromiso con mantener viva esta tradición. “Nuestra fuerza está en la fe, el agradecimiento y las promesas”, señaló en entrevista.
Las celebraciones del gremio continuarán hasta hoy. Incluyen misas, comidas comunitarias y rezos, abiertos a todo aquel que desee unirse. “Las puertas están abiertas para quien quiera sumarse con fe y respeto”, puntualizó Caamal.
El líder del gremio afirmó que muchos de los participantes se unen a las actividades por gratitud o para cumplir promesas personales. “He visto milagros”, dijo con convicción. “Por eso seguimos aquí cada año, con la misma fe y el mismo cariño”.
Caamal Contreras aseguró que una de las prioridades del gremio es involucrar a los niños desde pequeños para asegurar la continuidad de la tradición. “Es importante inculcarles el amor por nuestras costumbres, para que no se pierda en Yucatán”.
Sin embargo, reconoció que no todo ha sido fácil. En años recientes, algunos vecinos nuevos del Centro Histórico han manifestado molestias por el uso de pirotecnia en las celebraciones. Ante esto, el representante aclara que nunca ha habido intención de incomodar. “No estamos faltando al respeto a nadie. Solo queremos mantener viva una tradición que es tanto religiosa como cultural”, enfatizó.
Para él, estas manifestaciones van más allá de la fe: “Si dejamos de hablar nuestro idioma, de contar nuestras historias, de hacer nuestras fiestas, ¿qué nos queda?”, expresó con emoción.
El compromiso del gremio se refleja en cada detalle, desde el rezo comunitario hasta el almuerzo que se comparte al final de la jornada. “Todo tiene su sentido y todo se hace con devoción”, concluyó Caamal Contreras.— KARLA ACOSTA CASTILLO
De un vistazo
Procesión
Durante la procesión del gremio Fraternidad y Concordia participaron unas 150 personas, que ocuparon hasta dos cuadras durante su caminar hacia la iglesia parroquial. Cada elemento portado, como el sudario color esmeralda y los estandartes, tiene un significado especial: la mayoría fueron donados como promesas por devotos que atribuyen favores al Cristo de la Transfiguración.
