La tradición de los gremios, parte esencial de las fiestas patronales en Yucatán, atraviesa un proceso de transformación y, en algunos casos, de desaparición. Así lo señaló el doctor Luis Várguez Pasos, profesor investigador de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) y autor del libro “Religión en Yucatán”, quien analiza las causas y los retos que afronta esta manifestación popular.
“Los gremios aparecen y desaparecen porque la gente se muere”, afirmó el investigador. Explicó que, históricamente, estos grupos se transmitían de generación en generación, y cuando no había herederos interesados o aptos para continuar la tradición —ya sea por fallecimiento, enfermedad o desinterés—, la agrupación simplemente suspendía actividades.
Uno de los factores que han debilitado a los gremios es la migración. El doctor Várguez recordó que, en décadas pasadas, cuando Cancún vivía un auge turístico, muchos yucatecos migraban para trabajar allí. “Lo más que hacían era apoyar económicamente a su gremio, pero dejaban de participar en la organización y actividades”, explicó en entrevista con Diario de Yucatán.
Este fenómeno no se limitó a la zona costera. “Hay quienes se van a Estados Unidos como braceros o indocumentados, o al Caribe mexicano. Dejan las tareas del gremio, pero siguen colaborando económicamente”, indicó.
Sin embargo, la ausencia física repercute en el dinamismo y la continuidad de las actividades religiosas.
El investigador comparó la situación entre distintas parroquias de Mérida. En la comunidad de San Sebastián Mártir, por ejemplo, se observa mayor dinamismo y fervor en las celebraciones, mientras que en Santiago Apóstol y la Catedral la participación ha disminuido.
En algunos casos, apuntó, una sola persona se hace cargo de varios gremios, lo que refleja devoción, pero también falta de relevo generacional. “En San Sebastián, los gremios salen por las calles con música, voladores y la tradicional exclamación ‘¡Viva Cristo Rey!’. En cambio, en otros lugares, apenas se reúnen en el parque, entran a la iglesia y concluyen sin mayor relevancia”, describió el experto.
Figuras importantes
El doctor Várguez destacó que ciertas figuras carismáticas han sido clave para mantener viva la tradición. Recordó el caso de Marcelo Sanguinetti Briceño “Jacarandoso”, personaje de San Sebastián que, con entusiasmo y creatividad, organizaba gremios y comparsas con gran éxito. “En Santiago no tenemos un ‘Jacarandoso’”, señaló, apuntando que la ausencia de líderes así limita la capacidad de convocatoria.
Otro ejemplo es Carlos Herrera Chalé “Calín”, presidente del gremio de Matarifes en San Sebastián, quien no solo encabeza su gremio sino que también organiza actividades que atraen a toda la comunidad. “Su liderazgo contagia y motiva a otros gremios a no quedarse atrás”, afirmó el investigador, que se refiere a eventos como el tradicional “baile de la cabeza de cochino”, ausente en otras parroquias.
Devoción mariana
Para Várguez Pasos, el fervor hacia la Virgen María es otro factor que explica la vitalidad de ciertos gremios. “En México, el catolicismo es marcadamente mariano, y muchas veces Cristo no puede competir con la devoción hacia su madre”, expuso.
En San Sebastián, donde se venera a Nuestra Señora de la Asunción, la participación suele ser mayor que en Santiago Apóstol, dedicado al Santo Cristo de la Transfiguración. “Esto también es importante para entender las diferencias en la fuerza de los gremios”, añadió.
En municipios del interior, la tradición gremial sigue más arraigada. “Allí la religión tiene un peso mayor que en ciudades más cosmopolitas como Mérida”, indicó. Algunos gremios se reinventan para subsistir: el de hacendados de la Catedral conserva el nombre, aunque ya no haya hacendados entre sus integrantes; otros, como el de ferrocarrileros, sobreviven con descendientes de antiguos integrantes.
Preguntado sobre cómo fomentar el regreso de numerosos gremios a las fiestas patronales, el investigador opinó que es una tarea que debe asumirse desde dentro de las comunidades, con apoyo de los párrocos.
“No basta recibir al gremio y dar la misa; hay que impulsar, dinamizar y ‘picar piedra’ para mantener viva la tradición”, subrayó.
El padre José Bernabé Cobá Collí, coordinador de la Dimensión Diocesana de Pastoral de Santuarios y Piedad Popular de la Arquidiócesis de Yucatán, coincidió en que la estructura de los gremios ha cambiado.
“Antes se organizaban según un oficio: carpinteros, carniceros, ganaderos, ferrocarrileros… Hoy muchos se conforman por familias o por vecinos de una calle”, explicó. Este cambio ha diversificado la tradición, pero también ha afectado su continuidad histórica.
El sacerdote anunció que este año se realizará la primera asamblea de representantes de gremios, el domingo 31 de agosto, tras la misa de las 12 horas en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe de San Cristóbal. La reunión se llevará al cabo en la Casa Pastoral “Casa Verde” y busca fortalecer la organización y el acompañamiento pastoral de estos grupos.
El padre Cobá Collí señaló que, además de la muerte de los fundadores, la migración de sus descendientes a otras partes de la ciudad o del país ha reducido la participación. “Ya no viven en el Centro Histórico como antes; quizá siguen la tradición en otros lugares, pero no en la parroquia original”, explicó.
Cuando un gremio desaparece por completo, algunos párrocos lo sustituyen con grupos apostólicos o pastorales a fin de que la comunidad no pierda ese espacio de participación.
Lado espiritual
Para el sacerdote, la clave está en acompañar a los gremios y reforzar su sentido espiritual, no solo su aspecto festivo. “Es parte de la devoción popular, una forma de agradecer al santo como intercesor ante Dios. Queremos que los grupos tengan también una formación espiritual sólida”, afirmó.
Recordó que en el segundo sínodo diocesano se elaboraron estatutos para los gremios, que quedaron en pausa, y que ahora se busca actualizar y aplicar con el apoyo de párrocos y representantes gremiales.
Con esta visión conjunta de investigadores y líderes religiosos, la realidad de los gremios en Yucatán se presenta como un mosaico de tradiciones, retos y adaptaciones. Entre la migración, la falta de relevo generacional y los cambios en las dinámicas comunitarias, la continuidad de esta expresión de fe dependerá de la capacidad de las comunidades y de la Iglesia para reinventarla sin perder su esencia.— Claudia Sierra Medina
Gremios Más detalles
Los gremios representan la unión de fe, oficio y comunidad.
Fervor en descenso
La disminución de integrantes en gremios refleja una pérdida de interés religioso y comunitario entre las nuevas generaciones.
Líderes que inspiran
Figuras carismáticas mantienen vivos los gremios, organizando actividades que atraen participantes y revitalizan las festividades.
Tradición que persiste
Pese a cambios sociales y migración, algunos gremios logran reinventarse para conservar su identidad y continuidad.
Fe y comunidad
Los gremios no solo cumplen funciones religiosas, sino que fortalecen la cohesión social en barrios y municipios.
