• Integrantes del gremio La Asunción avanzan por las calles de San Sebastián portando estandartes y ofrendas hacia el templo parroquial
  • La procesión, una de las niñas asistentes portando el traje regional, un momento de oración en el templo y las ofrendas a Nuestra Señora de la Asunción, ayer

En el corazón del barrio mágico de San Sebastián, el cielo retumba con el estruendo de los voladores, mientras repican las campanas anunciando la llegada del gremio La Asunción para rendir tributo a su patrona.

Ayer al mediodía y, bajo un Sol tenue que las nubes cubren por momentos, el fervor se hace palpable. Decenas de feligreses avanzan hacia el templo parroquial de San Sebastián Mártir portando estandartes, flores y un nuevo vestido con ornamentos para la imagen de la Virgen.

La fiesta en honor a Nuestra Señora de la Asunción es una de las tradiciones más arraigadas de Mérida. A diferencia de otros puntos de la ciudad, donde el número de socios ha disminuido con los años, en este barrio la devoción parece renovarse cada ciclo festivo.

Aunque por momentos el cielo se nubla, el calor persiste. Sin embargo, el clima no merma el entusiasmo de los participantes, especialmente de quienes tienen la encomienda de encender los voladores. El estruendo de la pólvora se mezcla con el compás de una banda de guerra que marca el paso de la comitiva.

Entre los asistentes, las mujeres llaman particularmente la atención: la mayoría viste hipiles o ternos matizados, aportando color y tradición al desfile.

José Francisco Blanco Manrique, presidente del gremio desde hace tres décadas, señaló que este año la agrupación celebra su 105o. aniversario. “Debido a la pandemia de Covid-19, en 2020 no pudimos festejar los 100 años. Por eso ahora celebramos los 105 y estrenamos dos estandartes”, explicó, mientras avanzaba junto a un grupo de mujeres que portaban el vestuario y los ornamentos donados este año por Gílmer Helguera Santos.

El recorrido se inició en la casa de la familia Rosado, en el cruce de las calles 75 y 76, y no pasó inadvertido. Vecinos se asomaron a las puertas, algunos con celulares en mano para captar imágenes, otros simplemente observando con emoción. En el parque, curiosos y devotos aguardaban el paso de la procesión.

Como es costumbre creciente entre los gremios de San Sebastián, entre la comitiva se sumaron algunos políticos que caminaron junto a los participantes.

En la entrada del templo, el diácono Juan Bosco Caballero Encalada recibió y bendijo al grupo. Ya en el interior, el padre párroco Lorenzo Mex Jiménez dirigió una oración y una breve reflexión, para luego despedir al gremio saliente, Tránsito de María Santísima.

Este último se retiró no sin antes saludar a la agrupación entrante, cuyos integrantes ya habían colocado flores y estandartes en el altar para agradecer a su patrona.— Iván Canul Ek

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