El investigador, artista y gestor cultural ecuatoriano Gabriel Pérez Setright durante el taller “Crítica decolonial a la identidad artística”, ayer
El investigador, artista y gestor cultural ecuatoriano Gabriel Pérez Setright durante el taller “Crítica decolonial a la identidad artística”, ayer

Una crítica al colonialismo como estructura que no pertenece al pasado sino que sigue vigente a través de instituciones, leyes, conceptos y formas planteó el investigador, artista y gestor cultural ecuatoriano Gabriel Pérez Setright en el taller “Crítica decolonial a la identidad artística”, que impartió ayer en la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY).

La sesión se dividió en seis aspectos: centro de enunciación, contexto teórico, contexto global, contexto regional contemporáneo, contexto local y contexto personal.

Pérez Setright explicó que la teoría decolonial es un marco crítico que surgió de pensadores de América Latina y otras regiones del Sur global. Busca desmontar las lógicas de poder, saber y ser impuestas en los períodos coloniales y que siguen presentes en la modernidad.

“La manera en que estamos viviendo hoy no es sostenible; necesitamos imaginar otras formas de relacionarnos y habitar el mundo”, advirtió.

Añadió que el colonialismo impuso una epistemología que dividió el mundo en categorías jerárquicas: hombre-mujer, razón-emoción, civilización-naturaleza, Norte-sur. Entre las estrategias de la crítica decolonial está cuestionar la racionalidad-ilustración europea, revisitar la definición de moderno y contemporáneo, deconstruir definiciones de lo universal y exponer contradicciones en los fundamentos filosóficos que sostienen la supremacía del Occidente.

El ponente reflexionó sobre el origen histórico del concepto “arte” en Europa, que se institucionalizó como un campo autónomo ligado al colonialismo y la ciencia moderna, y propuso cuestionar la jerarquía que lo sitúa por encima de la artesanía.

“No creo que haya que llevar la artesanía al nivel del arte, lo interesante sería llevar el arte al nivel de la artesanía, en sí como desestabilizar ciertos poderes”, consideró Pérez Setright.

Aseguró que el arte no es universal ni natural, sino una construcción que nace en el Viejo Continente entre los siglos XVI y XVIII.

“El arte no existe en el cerebro humano, pero obviamente sí existe la creatividad y la curiosidad en el área experimental”, dijo.

En el Renacimiento y el Humanismo europeo, el arte se entrelazó con la ciencia y la filosofía, adoptando métodos matemáticos para legitimar su valor.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX se da la institucionalización del arte con la creación de academias, museos, críticos, cánones y circuitos oficiales.

Toda la infraestructura cultural de Europa fue financiada en gran parte por la explotación colonial y la riqueza extraída del Sur, señaló el investigador.

Agregó que lo que ahora caracteriza al arte moderno es su autonomía, un territorio con reglas propias, creado para proteger la práctica artística frente a la industrialización y para darle un estatus.

“El arte puede ser político porque tiene sus propias reglas”.— Karla Acosta Castillo

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