MADRID (EFE).— Con apenas 35 años, Taylor Swift no solo es la cantante y compositora más rica del panorama musical actual, sino también un fenómeno cultural cuya voz se ha convertido en objeto de estudio científico. Investigadores de la Universidad de Minnesota analizaron la evolución de su acento y lenguaje a lo largo de dos décadas de carrera.
El trabajo, publicado en la revista “JASA” de la Sociedad Acústica de Estados Unidos, se basó en entrevistas grabadas en distintas etapas de su vida: sus primeros años en Nashville, su regreso a Pensilvania y su traslado a Nueva York en 2014.
“Taylor Swift es perfecta para este tipo de análisis longitudinal porque ha sido entrevistada y grabada muchas veces a lo largo de los años”, explicó Matthew Winn, uno de los autores.
Los expertos procesaron más de 1,400 sonidos vocálicos mediante un software especializado. “Esas resonancias indican la forma exacta en que una persona articula una vocal”, detalló Winn. El análisis permitió determinar cómo Taylor Swift modificó su acento de acuerdo con los contextos sociales y profesionales en los que se desenvolvía.
Uno de los hallazgos más claros fue el uso del acento sureño durante su permanencia en Nashville.
“Lo clave del análisis de dialectos es medir el movimiento de la vocal a través de la boca… eso es lo que la hace distintiva entre dialectos”, dijo el investigador.
Según los resultados, palabras como “ride (‘raid’)” sonaban más cercanas a rod, mientras que “two (‘tu’)” se transformaba en tee-you.
Al regresar a Filadelfia, esos rasgos desaparecieron, lo que sugiere que el acento sureño fue una estrategia para integrarse en la comunidad de la música country. “El segundo gran cambio que observamos fue que Taylor bajó el tono de su voz cuando se mudó a la ciudad de Nueva York”, señaló Winn.
Ese ajuste coincidió con una etapa en la que Swift se consolidó como figura pública que abordaba las polémicas sobre feminismo, derechos de los músicos y cambio social. “A veces, las personas con un tono de voz más bajo son percibidas como una voz de autoridad, y es posible que ella estuviera utilizando esa tendencia”, concluyó el investigador.
Desde su fundación en 1929, la “JASA” ha publicado investigaciones sobre sonido, música y lenguaje. Ahora, la trayectoria de Taylor Swift, la que va más allá de los escenarios, ofrece a la ciencia un ejemplo único de cómo los cambios de acento reflejan también evolución social y cultural.
