Ante la crisis de espiritualidad que muchos autores señalan, un agnóstico, Julio Aibar, decide explorar mediante la fotografía las creencias de otros y cómo las personas y colectivos se relacionan con Dios.
Se enfocó en tres grupos religiosos: católicos, menonitas y pentecostales.
El resultado es una serie de imágenes que transportan a la fe, rituales y ceremonias, que no solo se manifiestan dentro del templo, sino también en la vida cotidiana.
Así es “Hijos de Dios: Diversidad religiosa en la Península”, que el artista de la lente presentará en el Museo Palacio Cantón.
La muestra será inaugurada mañana viernes, a las 19 horas, y forma parte del ciclo “Construyendo miradas”, que ya presentó una exposición en julio pasado y considera dos más.
Julio Aibar externa que la muestra surge de lo que muchos autores denominan una crisis de la espiritualidad. “No quiere decir que no haya espiritualidad, sino que las existentes están redefiniéndose o están desapareciendo”, explica. “En ese contexto surge una pregunta que es muy rara, porque no soy creyente pero respeto mucho las religiones: ¿Cómo las personas y los colectivos se vinculan o relacionan con Dios?”.
“Estoy dando por sentado que Dios existe, porque la idea no es cuestionar lo que la gente cree, sino darlo por hecho”, añade.
Julio Aibar planteó un proyecto de nuevo documentalismo, que, a diferencia del clásico, busca darle peso a la parte estética. “No es solo un registro y ya, sino que interesa hacer fotos buenas”.
Este trabajo es un proceso colectivo, pues planteó su inquietud a Michel Covián, curador del Museo Palacio Cantón, quien lo orientó sobre cómo trabajar el tema, ya que Aibar no sabía casi nada de religiones.
Además, contactó al historiador y antropólogo Ezer May May, especialista en religiones de la Península, con quien tuvo varias charlas y quien le hizo un mapa conceptual de corrientes religiosas y le indicó la bibliografía que podía consultar.
Después de tomar numerosas fotografías regresó con Michel, quien al igual que el fotógrafo argentino Andy Goldstein, sin ambos ponerse de acuerdo, le cambiaron la forma de fotografiar. “La técnica ya la tenía, pero, como decía Andy Warhol, hay que buscar la foto en mis fotos”, recuerda.
Fue entonces que decidió tomar las fotografías a color, no en blanco y negro como inicialmente había pensado, y visualizó las imágenes como un conjunto para exponer, lo que cambió totalmente la forma del trabajo.
Al artista le interesaba registrar las particularidades de cada corriente cristiana y cómo se vinculaba con Dios. Explica que los pentecostales viven su relación con Dios en forma corpórea: “Es por eso que tienen esos movimientos, hablan en lenguas, porque dicen que en esos momentos el Espíritu Santo habita su cuerpo, lo llaman la llenura del Espíritu Santo”.
Respecto a los menonitas, detalla que su forma de relacionarse con Dios es teniendo una vida sencilla. Es la razón de que renuncien muchos de ellos al uso de la luz eléctrica, el celular, los automóviles.
En el caso de los católicos, Aibar optó por fotografiar la devoción popular.
Eligió el catolicismo porque es la religión con mayor arraigo y tiene más practicantes en la Península; a los pentecostales, porque es una de las corrientes de mayor crecimiento, y los menonitas, porque su devoción es la más diferente de todas.
Son alrededor de 60 las imágenes de la muestra. Podrá visitarse de martes a domingo, de 8 de la mañana a 4:30 de la tarde.
El curador Michel Covián indica que es la primera vez que el museo abre un ciclo para hablar de temas específicos.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Religiones
Julio Aibar eligió el catolicismo para documentarlo en fotografías porque es la religión con mayor arraigo y tiene más practicantes en la Península; a los pentecostales, porque es una de las corrientes de mayor crecimiento, y a los menonitas, porque su devoción es la más diferente de todas.
Visitas
De martes a domingo, de 8 de la mañana a 4:30 de la tarde.


