El talento yucateco sigue conquistando escenarios internacionales. El Club de Robótica de la Universidad Modelo viajó recientemente a Bogotá, Colombia, para participar en el torneo internacional RHA Robotics 2025, donde obtuvo el primer, tercer y cuarto lugar en distintas categorías de combate robótico, compitiendo frente a equipos de alto nivel provenientes de más de 10 países.
El certamen, celebrado del 25 al 28 de septiembre en el Coliseo del Colegio Teresiano, reunió a más de 180 robots en una de las competencias tecnológicas más importantes de América Latina. Organizado por RHA Robotics, el evento congregó a instituciones de México, Brasil, Chile, Ecuador y otras naciones, convirtiéndose en un escaparate internacional para futuros ingenieros y desarrolladores de tecnología.
Para los estudiantes modelistas, esta experiencia representó la oportunidad de medirse con equipos de gran trayectoria, pero también de aprender e intercambiar conocimientos.
“Fue una gran oportunidad para poner a prueba todo lo que hemos aprendido aquí, porque hasta entonces no habíamos competido con equipos de otros países. Pudimos medir nuestro progreso, aprender de los demás y ver cómo trabajan los equipos más experimentados”, compartió Leonardo Cortés Escalante.
Robots de combate
Los jóvenes participaron en la categoría de robots de combate, donde las máquinas, según su peso y características, se enfrentan en una arena de prueba. En este tipo de competencia, el diseño, la ingeniería y la estrategia son clave. Los modelistas compitieron en categorías de 150 gramos, una libra y tres libras, logrando destacar por la calidad técnica de sus prototipos y su capacidad para resolver los problemas bajo presión.
El proceso de creación de cada robot fue largo y exigente. “Es innovación constante, con fallas, mejoras, pruebas… no es algo que haces en una semana”, explicó Daniel Macossay.
Las jornadas de trabajo se extendían hasta la noche, muchas veces después del horario de clases, pues se trata de un proyecto extracurricular. “Nos quedábamos hasta las diez de la noche, y en ocasiones hasta las dos de la mañana para terminar”, recordaron.
Compromiso
El equipo, liderado por Patricio Miguel García Durocher, de 22 años, quien está próximo a egresar y además ganó el primer lugar, destacó por su compromiso y dedicación. Con tres años de experiencia en competencias robóticas, Patricio ha guiado a sus compañeros en un proceso de aprendizaje técnico y personal. “Aquí no hay un profesor que te dé todo; tienes que generar tu propio criterio y entender por qué haces las cosas. Todo lleva cálculos, geometría, electrónica y muchas horas de práctica. Pero el resultado vale la pena”, señaló.
El Club de Robótica de la Universidad Modelo cuenta actualmente con 22 integrantes de distintas carreras, principalmente de Mecatrónica, Desarrollo de Tecnología y Software, incluso Física. Todos trabajan de forma colaborativa en los talleres del campus, combinando conocimientos y creatividad para desarrollar proyectos que los representen a nivel internacional.
Gracias a su desempeño en Colombia, los estudiantes obtuvieron una acreditación para competir en Brasil en 2026, además de preparar su próxima participación en el Robot Challenge de Rumanía, considerado el certamen de robótica más grande y antiguo del mundo, que será del 31 de octubre al 2 de noviembre de este año.
“Somos la escuela del sur de México con mayores logros en robótica, y esperamos que siga siendo así”, expresó el líder del equipo, quien pronto egresará de la carrera. “Más que presupuesto, lo que necesitamos son compañeros con pasión, que quieran quedarse a trabajar y a seguir aprendiendo. Hemos ganado concursos con muy pocos recursos, pero con mucha dedicación”.
Sin lugar a dudas, el orgullo modelista se refleja en los logros de estos jóvenes, que con esfuerzo, disciplina y creatividad ponen en alto el nombre de Yucatán y de su universidad.
La Universidad Modelo reafirma así su compromiso con la innovación, la formación práctica y el impulso al talento estudiantil, demostrando que las grandes ideas también nacen en los laboratorios locales cuando hay pasión por aprender y construir el futuro.
Leonardo José Cortés Escalante, estudiante de tercer semestre de Mecatrónica, es uno de esos jóvenes que representan la verdadera esencia del aprendizaje, en su caso, la resiliencia. A sus 18 años, logró conquistar el tercer lugar en la competencia internacional RHA Robotics Colombia 2025, un logro que, más que una medalla, simboliza la historia de alguien que se negó a rendirse.
Su robot, al que bautizó como Pulgarcito, nació entre noches de desvelo, cables quemados y piezas reconstruidas una y otra vez. Leonardo confiesa que al principio no esperaba mucho de su diseño. “Cuando fui allá, no tenía muchas expectativas, porque aquí, a nivel local, no le había ido muy bien. En su historia, nunca había ganado”, recuerda con franqueza.
Desde marzo había participado en tres competencias locales y en todas perdió. Pero en vez de abandonar, eligió seguir mejorando, ajustando y aprendiendo del error. “Creo que se trata de eso, de aprender a tomar el fracaso”, reflexiona.
“A veces la gente solo ve el espectáculo, pero no lo que hay detrás: las noches sin dormir, el dinero que inviertes, las cosas que se rompen y tienes que volver a arreglar, todo ese esfuerzo que haces aunque no ganes”.
Llegó a Colombia con pocas expectativas, incluso más confianza en los proyectos de sus compañeros que en el suyo. Pero la historia dio un giro inesperado. Ganó sus primeras peleas por default, ya que los rivales no se presentaron; luego triunfó en combate y finalmente se enfrentó a un equipo brasileño de amplia trayectoria y patrocinadores. Perdió, pero su robot resistió.
“Ahí me sorprendí, porque mi robot aguantó golpes fuertes. Ver que era capaz de soportar eso me llenó de felicidad”, relata.
En la categoría de repechaje volvió a pelear, ganó y regresó a la ronda principal. Entonces comprendió que no estaba solo.
“Yo era el último de mi equipo que quedaba. Me regresé a las gradas a reparar el robot, estaba nervioso, me temblaban las manos… y de repente vi que todos mis compañeros llegaron a ayudarme. Fue algo muy bonito, porque no se trataba de ganar individualmente, sino de lograrlo juntos”.
Su última batalla fue, nuevamente, contra los brasileños. Aunque su robot ya estaba desgastado, Pulgarcito resistió hasta el final. Leonardo terminó en el podio, con un tercer lugar que vale mucho más que un trofeo.
“Ese robot que no ganaba nada aquí, que no podía contra mis propios compañeros, en Colombia peleó contra equipos internacionales y regresó solo con rasguños”, dice orgulloso.
Su historia es una lección sobre la importancia de la perseverancia, del aprendizaje continuo y de la fuerza que se construye en el fracaso. Como bien resume Leonardo: “A veces no se trata de ganar, sino de no dejar de intentarlo”. Darinka Ruiz Morimoto






