“Un sacerdote no es un ángel caído del cielo. Es un hombre, tomado de entre los hombres, para servir a los hombres”, pronunció el padre Alejo Huchim Kumul durante la misa de acción de gracias por su 39o. aniversario sacerdotal.
Acompañado por el padre Raúl Lugo Rodríguez, rector de la iglesia de La Candelaria; el diácono Andrés Novelo Álvarez, familiares, amigos y feligreses, el padre Alejo agradeció a todas las personas que Dios ha puesto en su camino y que lo han apoyado desde que era un joven seminarista.
Fue una homilía emotiva, de recuerdos, de sentimientos, de traer nuevamente al presente a personas muy queridas por el padre, como su abuelita (Justa Rufina Canché Euán), quien desde niño le enseñó a rezar el Rosario y a venerar al Santo Cristo de Amor.
El fervor con que su abuelita rezaba comenzó a despertar en él el llamado a servir a Dios.
El sacerdote aseguró que puede dar testimonio de muchas vivencias que le ha concedido el Santo Cristo de Amor. Recordó que, siendo niño y cursando el quinto año de primaria, decía en sus oraciones: “Si tú quieres, Señor, puedo ser uno de esos que sirven junto a tu altar”.
Desde el 7 de octubre de 1986, cuando fue ordenado en la Catedral de Mérida —junto a Pedro Mena Díaz, actual obispo auxiliar de Yucatán—, todo lo que ha vivido lo guarda en su corazón.
Para el padre Alejo, su familia —papá, mamá, hermanos— ha sido un auténtico regalo de Dios, y destacó la importancia de la familia como cuna de vocaciones.
Los padres de Maryknoll Vicente Zebroski y Pedro Petrucci también fueron mencionados como parte esencial de sus primeros años de formación. El padre Petrucci fue su padrino de ordenación: “Sé que fue Cristo quien los puso en mi camino…”.
Fueron muchos los nombres que el padre Alejo recordó anteanoche con cariño y respeto, y también destacó la formación que recibió de maestros jesuitas.
“Llevo en el corazón todas las etapas de mi vocación: antes del Seminario, durante la formación y en la ordenación sacerdotal”.
La primera parroquia asignada al padre Alejo fue San Cristóbal, donde sirvió como vicario junto al padre Manuel Vargas Góngora, con quien siempre mantuvo una gran amistad.
En esta nueva encomienda que Dios le ha dado como administrador de la rectoría de Santa Lucía, agradeció el cobijo de la feligresía, y también pidió perdón a quienes no ha podido servir como ellos esperaban.
Al final de su homilía, pidió a Dios para que nunca falten sacerdotes en las parroquias y rectorías.
El trabajo pastoral del padre Alejo Huchim Kumul en estos 39 años de sacerdocio ha dejado huella no solo en Mérida y el interior del Estado, sino también en el magisterio, donde ha hecho grandes aportaciones, como mencionó el padre Lugo Rodríguez al dedicarle unas palabras.— Santiago Cortés P.
De un vistazo
Festividad
La Cofradía del Rosario de la rectoría de Santa Lucía celebró con un rezo y procesión.
Convivio
Al concluir la misa por el 39o. aniversario sacerdotal del padre Alejo Huchim Kumul se realizó un convivio con la participación de los diferentes grupos de apostolado de la rectoría.




