La noche se tornó mágica y pletórica; se hizo cómplice de la inspiración y el sentimiento, se revistió de poesía hecha música y permitió aflorar la pasión y el sentir de jóvenes compositores locales, cuyas edades van de los 14 a los 30 años, en una decena de obras que se estrenaron en el concierto “Música de jóvenes compositores yucatecos y jóvenes compositores del IATM”, el pasado sábado en el Palacio de la Música.





Ante un lleno absoluto del foro, alumnos del Instituto de Artes y Tecnología Musical fueron acompañados por la Orquesta Infantil y Juvenil del Ayuntamiento de Mérida, bajo la dirección del maestro David Silva Monje, y con la participación del Coro Infantil y la Rondalla del Centro Musical de Mérida.
Jorge Alí, a nombre del IATM, explicó que este concierto reviste particular importancia para los noveles compositores, ya que no se trata sólo de musicalizar los temas surgidos de su inspiración, sino también de arreglarlos para acompañamiento orquestal.
Cada obra lleva plasmado el sello y estilo de su creador; sin embargo, las historias narradas en cada tema son afines a sus sentimientos y estados de ánimo: afloran lo mismo alegrías y tristezas, preocupaciones, dudas e inquietudes, lo más honesto y puro de su ser.
Es justo aclarar que, si bien el talento compositivo de los autores es plausible, sin duda la participación de la orquesta —cuyos integrantes trabajaron hasta seis meses para musicalizar cada uno de los temas— fue la que se llevó la mayor ovación. El programa estuvo conformado de la siguiente manera: “Palabra vacía” de Andrés Durán (Voz y orquesta); “Roto” de Julián Colli (Voz y orquesta); “24 Siempre” de Wendy Cabrera (Voz y orquesta); “Refugio interior” de Samantha Hevia (Voz y orquesta); y “Xamán Ek” (Estrella del Norte, en maya) de María Virgilio (Voz y orquesta).
La compositora Julia Zerón, al piano, presentó dos piezas para acompañamiento con orquesta: “One Emotion” e “Impetus”.
Siguió el turno de “En tu reflejo” de Andrea Poot y Jorge Alí (Voz, orquesta y acompañamiento coral). La intérprete estuvo acompañada por su hermana Regina.
La siguiente obra fue “Conmigo”, de Raquel Barrera, tema para Voz, orquesta y coro. Un singular momento de la velada fue la presentación del tema instrumental “Straight to Limbo”, una pieza de matices oscuros creada por un enigmático enmascarado de nombre Didier Gutiérrez, quien, en medio de una atmósfera sombría, subió al escenario para explicar el sentido de su obra. En la parte final, la orquesta, coro y rondalla se unieron para ofrecer “Peregrina”, de Ricardo Palmerín y Luis Rosado.— Emanuel Rincón Becerra
