“El primer apostolado del laico, por vocación propia, es buscar el reino de Dios ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas conforme a los valores evangélicos”, señaló el obispo auxiliar, monseñor Mario Medina Balam, durante la misa inaugural de la segunda edición de la Expo Trasciende de la Arquidiócesis de Yucatán, celebrada ayer en el Centro de Convenciones Siglo XXI.
En su homilía, el prelado evocó que en diciembre se cumplirán 100 años de que el papa Pío XI instituyó la fiesta de Cristo Rey, en un contexto en el que la sociedad se encontraba alejada de Dios y necesitaba recordar que Cristo podía rescatar a la humanidad del abismo al que se encaminaba.
Afirmó que, a un siglo de distancia, “quizá estemos peor”, pues México vive hoy abrumado por múltiples males. Por ello, retomó el mensaje emitido por los obispos del país durante su reunión de la semana pasada, donde plantearon interrogantes dirigidas al pueblo de Dios: “¿Quién reina verdaderamente en nuestras sociedades? Cristo o los ídolos del poder, del dinero, la violencia o la mentira? ¿Quién reina en nuestro corazón? Las ideologías políticas y culturales o el Evangelio?”. Estas preguntas, señaló, invitan a una conversión personal y social, así como a permitir que Cristo reine en la vida familiar y comunitaria.
El obispo agradeció a los laicos que, desde sus diversas ocupaciones, trabajan por construir una sociedad más justa, solidaria y fraterna, extendiendo el reino de Dios. Reconoció en particular a quienes participan como expositores en la Expo Trasciende, mostrando su compromiso y compartiendo experiencias y talentos a lo largo de la jornada.
A la luz de la parábola de los trabajadores de la viña, afirmó que la situación actual del mundo exige con especial urgencia la acción de los fieles laicos. Advirtió que la falta de compromiso es inaceptable y retomó palabras de san Juan Pablo II: “A nadie es lícito permanecer ocioso”. Añadió que hoy la llamada de Cristo —“Vayan también ustedes a mi viña”— resuena con mayor fuerza. Invitó a abrir de par en par las puertas del hogar, la empresa, la escuela, la asociación, el partido o el equipo a Cristo y a su reino de justicia y paz. Señaló que, dondequiera que vivan o actúen, los laicos están llamados a invitar con su testimonio a quienes se sienten lejos de Dios, a los temerosos o a los indiferentes, recordándoles que “el Señor también te llama a ser parte de su pueblo”.
El prelado explicó que el laico es “como una moneda de dos caras”, pues por su bautismo y confirmación participa en la misión de la Iglesia como discípulo misionero. Por ello, tiene la obligación y el derecho de trabajar para que el mensaje del Evangelio sea conocido y acogido por todos.
Una dimensión de esta vocación se refleja en su participación dentro de la comunidad cristiana mediante diversos servicios y apostolados, indispensables para la vida parroquial.
Con la Expo Trasciende, añadió, se busca subrayar la otra dimensión: la índole secular de la misión laical, que encuentra amplios horizontes en los ámbitos de la cultura, el arte, el espectáculo, la investigación científica, el trabajo, los medios de comunicación, la política y la economía, entre otros. Como ejemplo de testimonio laical, citó a Anacleto González, mártir cristero.
Monseñor Medina pidió la intercesión de María Santísima, recordando que ella también fue laica y aceptó con entrega total su vocación de ser madre del Hijo de Dios. Tras la misa, se proyectó un video en el que el arzobispo de Yucatán, mons. Gustavo Rodríguez Vega, envió un saludo y destacó la misión del laicado.
Durante el protocolo de inauguración, el presbítero Federico Noh Euán, vicario episcopal de pastoral y coordinador de la actividad, recordó que la llamada del Señor a la perfección es para todos y que nadie está excluido. Subrayó que cada persona tiene una oportunidad de santidad en los lugares donde desarrolla su vida cotidiana y afirmó que la Iglesia necesita lo que solo los laicos pueden ofrecer: su fe en medio del mundo y su testimonio en la transformación de las realidades donde viven.
Recalcó que la misión no es exclusiva de unos cuantos, pues Dios ha colocado en sus manos ambientes —familia, trabajo, amistades— a los cuales nadie más puede llevar el Evangelio.
“Ustedes son la luz que puede entrar en cada espacio donde un sacerdote, un religioso o una religiosa nunca podrá llegar”, dijo. “Son el rostro amable de Dios en una conversación sencilla, en un gesto de perdón, en una decisión tomada desde la fe. Son los brazos de Dios cuando acogen a los necesitados y se solidarizan con los hermanos. Son los ojos, los pies, los oídos, el corazón de Jesús”.
Inauguración
Posteriormente se realizó el corte del listón con la participación del obispo, sacerdotes y representantes de empresarios y laicos. El programa incluyó charlas impartidas por diversas organizaciones sobre la labor que realizan. En el evento participaron medio centenar de expositores, entre ellos el Colegio Mérida, las Voluntarias Vicentinas de Yucatán, USEM, Centro Guadalupano, Cottolengo y Grupo Megamedia, que presentó el proyecto multiplataforma “100 joyas del arte sacro de la Península de Yucatán”, desarrollado por Diario de Yucatán en el marco de su centenario.
Asimismo, se presentó la Dimensión Diocesana del Laicado, a cargo del padre Aarón Sánchez Bobadilla. La misa fue concelebrada por los presbíteros Federico Noh, Aarón Sánchez Bobadilla, Antonio Escalante Pantoja y el diácono permanente Omar Buenfil Guillermo. La conducción del programa estuvo a cargo de Montserrat Pastrana Espinosa y el doctor en derecho Carlos Cetina Patrón.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
