Juan Ferrara en una escena de la obra “No te vayas sin decir adiós”, anteayer en el teatro Daniel Ayala
Juan Ferrara en una escena de la obra “No te vayas sin decir adiós”, anteayer en el teatro Daniel Ayala

El primer actor Juan Ferrara se despide de los escenarios con una última actuación en la obra “No te vayas sin decir adiós”, un montaje lleno de emociones que aborda temas sensibles como la salud mental, la violencia y los vínculos familiares rotos.

La puesta en escena se ha presentado en distintos escenarios del país.

El Diario asistió el lunes a la primera de dos funciones —anoche se presentaron dos más—. El público yucateco pudo disfrutar de la historia, que tuvo como sede el teatro Daniel Ayala, donde más de uno salió conmovido.

La historia, escrita por Óscar Ortiz de Pinedo y producida por Jorge Ortiz de Pinedo, está estructurada en un solo acto, sin intermedios, con una duración aproximada de 80 minutos.

El elenco, lo encabeza Juan Ferrara como Fausto, acompañado por Renata Chacón en el papel de su nieta Jimena; Yuliana Peniche como su hija Irene; Adrián Rubio como su hijo Marco; Valeria Burgos como su nuera Daphne y José Manuel Lechuga como su yerno Uriel.

El interior del teatro lució lleno desde mucho antes de que la función comenzara. Entre personas yendo y viniendo hacia sus asientos, el público esperaba pacientemente la tercera llamada.

Desde ese momento ya se percibía la emoción por presenciar la última actuación de Ferrara. En los pasillos se escuchaban comentarios de quienes no querían perderse la oportunidad de verlo actuar por última vez.

Cuando las luces se apagaron y el actor apareció, los aplausos se hicieron presentes y comenzó la muestra escénica, desarrollada en la sala de la casa de Fausto.

Entre comentarios hirientes, rencores del pasado y situaciones dolorosas, la historia avanzó con intensidad. Pero no todo fue tensión, pues la obra también incluyó momentos que llenaron de risas todo el recinto.

Con frases cómicas y entradas precisas, Ferrara suavizaba los instantes incómodos con algún comentario que hacía reír al público.

Mientras todo transcurría, los asistentes reaccionaron con expresiones espontáneas cuando algo fuerte sucedía o murmullos de enojo en los momentos más tensos, haciendo de la experiencia completamente emocional. Hubo un punto en la obra en el que la seriedad envolvió el lugar por completo. En un giro de la trama, llegó una escena que estremeció a todos por igual.

Desde sus asientos, algunos comentaban lo sucedido y otros dejaron entrever algunas lágrimas.

Al final, Juan Ferrara quedó solo en el escenario. En ese momento, prueba del gran talento del actor, el teatro entero se llenó de aplausos.

Cuando el elenco salió a despedirse, el público reconoció también su trabajo, marcando el cierre de la velada, la despedida del primer actor.— Karla Acosta Castillo

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