BOQUETE, Panamá (EFE).—Bajo la sombra del volcán Barú y en medio de una creciente ola de ecoturismo, el pequeño pueblo de Boquete fue nuevamente sede de “La Cosecha”, un evento que combina el sabor del café panameño de lujo con la promoción del turismo sostenible y gastronómico.






Celebrando su octava edición, el encuentro permitió a los asistentes recorrer fincas, catar algunos de los cafés más costosos del mundo y conocer directamente a las familias cafetaleras que han cultivado este producto por generaciones.
“Queremos que sea una celebración desde el origen”, afirmó Jorge Chanis, creador de “La Cosecha”.
El objetivo, dijo Chanis, es abrir espacios a todo tipo de público: “Al que le gusta un poquito el café, al que le gusta muchísimo o al gran experto”. Con ese espíritu, se permitió a los asistentes almorzar con los productores y conocer de cerca el proceso detrás del prestigioso café panameño.
Una de las protagonistas del evento fue la Hacienda La Esmeralda, que se alzó con los primeros lugares en la competencia “Best of Panama 2025”. Su café Geisha, en versiones Lavado y Natural, alcanzó calificaciones históricas de 98 y 97 puntos respectivamente, “una calificación jamás alcanzada por un café de especialidad en ninguna competencia internacional”. “Tuvimos la dicha de tener un café sobre 2,000 metros de altura… ese café venía de Cañas Verdes, a la falda del volcán”, explicó Rachel Peterson, directora de mercadeo de la hacienda.
Su café de especie laurina también ganó en la categoría de “Varietales”, con 92.88 puntos. El prestigio del Geisha panameño no es nuevo, pero ha alcanzado nuevas alturas: en 2024, su precio rompió récords al venderse en $13,518 dólares por kilogramo en subasta electrónica. Esto consolida la presencia del café panameño en el mercado de lujo, especialmente en Asia.
La ministra de Turismo de Panamá, Gloria De León, celebró la iniciativa: “Eventos como este nos ayudan a construir marca, país y turismo. Y a posicionarnos en esa gastronomía”. En ese sentido, destacó la importancia de sumar esfuerzos entre privados, chefs y cafetaleros.
No todo gira en torno al café de altura. También hubo espacio para conocer propuestas más modestas, como la de Nadeia Guerra y su empresa familiar ‘Jaramillo Coffee State’. “Boquete es hermoso. El café es tan especial porque te permite ponerle tu identidad”, dijo.
En esta región montañosa, los indígenas Ngäbe Buglé desempeñan un papel crucial en la cosecha del grano, aprovechando el microclima y las condiciones volcánicas. No obstante, el llamado café de bajura también comienza a surgir como opción sostenible en otras regiones, como la cuenca del Canal de Panamá.
“El café de especialidad también va a ayudar a que el café de bajura mejore su calidad y sea una realidad de desarrollo”, añadió Chanis. Este tipo de cultivos se perfila como alternativa ambiental para zonas más cálidas y húmedas del país.
No todo es café
La diversificación también fue protagonista en esta edición de “La Cosecha”. La familia Koyner, dueña de la reconocida marca ‘Kotowa’, apuesta ahora por el cacao como nueva joya agrícola de Panamá. “Buscando otro tipo de gemas en Panamá, nos encontramos con el cacao”, expresó Victoria Koyner.
‘Kotowa’ presentó su línea de chocolate oscuro, elaborado con cacao cultivado en Bocas del Toro, región caribeña con las condiciones ideales para su producción. “Requiere una tierra bastante húmeda y caliente, a nivel del mar”, explicó Koyner.
Además del chocolate, la marca explora un té de cáscara de cacao, aún en fase de prueba. “Es nuestra pasión más grande, pero también queremos explorar nuevas formas de compartir los sabores de Panamá”, concluyó la empresaria.
